CONOCERNOS ¿qué nos quiere decir el cuerpo con la enfermedad?

CONOCERNOS ¿qué nos quiere decir el cuerpo con la enfermedad?
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23 diciembre 2017

Origen emocional de la ANSIEDAD-ANGUSTIA


Término que designa el temor ante un peligro que se avecina, ya sea éste real o imaginado. Sensación de miedo al futuro, a lo que puede venir o pasar, por falta de control de éste.
La angustia es un miedo sin motivo aparente que se manifiesta en aquellas personas que desconfían del proceso de la vida. El angustiado es rodeado por una nube de miedo que le aísla, le limita y le provoca un sentimiento de separación.
El sistema simpático se dispara y toma el control del cuerpo para esquivar un peligro. Las reacciones del sistema simpático pueden ser de cuatro tipos: lucha, huída, parálisis o sometimiento, eso da una variedad distinta de reacciones de ansiedad. La diferencia entre una reacción normal del sistema simpático y la que produce ansiedad reside en que en el segundo caso el peligro está en nuestro inconsciente (puede ser más o menos real, pero no somos conscientes de que el peligro está ahí). Eso hace que no podamos reaccionar a ese miedo como sería oportuno, puesto que, o no está manifestado, o esa reacción implicaría un problema aún mayor del que tenemos. Entonces se crea un bloqueo, pero su sentido sigue siendo el mismo: “hacerse el muerto, someterse, huir o luchar con el problema”. Es importante saber que la ansiedad en realidad es una emoción consciente (expresada) que oculta otra en el inconsciente que no ha salido a la superficie (no expresada). Esta segunda es la que realmente nos importa, es la que nos produce la ansiedad.
Intentar solucionar la angustia como si se tratase de una enfermedad no sirve de nada, ya que solo se trata de una manifestación del inconsciente para advertirnos de que ya estamos preparados para afrontar el nuevo reto que nos tiene preparado la vida, es como un motor que se pone en marcha para que podamos emprender una nueva tarea y poder alcanzar ese anhelo profundo que llevamos dentro y que nos conducirá a un nuevo estado de conciencia.
Conflicto de desvalorización, limitación, impotencia e incapacidad para afrontar algo. 
La palabra “angustia” de angosto, significa estrechez, falta de amplitud. Las causas externas que con mayor frecuencia se consideran como desencadenantes de la angustia son: el abandono, la soledad, el fracaso, el rechazo, la guerra, etc.; pero sin lugar a dudas, la verdadera causa se encuentra en la personalidad, en la cerrazón mental, en la falta de amplitud del pensamiento, en la incapacidad de vivir desde el centro emocional cualquier cosa que esté ocurriendo, en un sentimiento de separación exagerado.
La angustia en el ser humano denota una falta de confianza, (por eso tiene la tendencia a retroceder cuando se le presenta un obstáculo), de valoración, de autoestima y de amor a sí mismo. En algunos casos, la angustia delata un egoísmo exacerbado.
Recomendaciones para recuperar la salud física, emocional y espiritual:
La persona que sufre de angustia debe aprender a vivir en el aquí y ahora, en el presente. El presente, en realidad, es lo que él siente, lo que él es.
Detrás de la angustia siempre hay un estancamiento de sentimientos, como la ira, el temor, el dolor, la autocompasión, la vergüenza, el perfeccionismo, que no reconoce o que ha negado.
Debe aceptar y experimentar sus sentimientos, sin resistencia, para que se integren. Si siente ira, debe aceptar y experimentar su ira. Si ha fallado en algo y se siente frustrado, debe aceptar y experimentar su frustración. Si siente dolor, debe aceptar y experimentar su dolor.
Pero en ningún caso debe actuar, ni estar motivado por ninguna de estas emociones; sólo necesita sentir y conocer su significado para liberarla.
Debe comprender que es un microcosmos, una parte de la totalidad y como consecuencia, todo está en él. Cuando rechazamos algo, en realidad, nos estamos rechazando a nosotros mismos. El propio rechazo genera miedo porque nos impide vivir en la totalidad, es un obstáculo para el desarrollo de la personalidad.
Detrás del miedo hay una causa que quiere ser reconocida.
Tenemos miedo de lo que no queremos permitir, pero el miedo atrae lo que tememos para que nos ocupemos de él, nos enfrenta con la situación que no hemos solucionado hasta que lo hayamos resuelto. Una vez eliminada la causa, el miedo desaparece por sí solo.
No se puede vencer al miedo manipulando la realidad, porque el miedo está dentro.
La angustia invita a ser flexible, a permitir la libre circulación de los pensamientos y de los sentimientos, a integrarnos de lleno en la vida aceptando que todo lo que ocurre es bueno porque sirve para nuestro desarrollo y nos amplía nuestra conciencia. Cuando nos centramos en nosotros mismos, en el presente, ya no existe el miedo.



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