Origen emocional de la AFONÍA

 
 

Se trata de una pérdida temporal de la voz o que ésta suena muy apagada.

La capacidad vocal se apaga para impedir que salgan más palabras que nos llevarían por un camino no deseado.

Las últimas palabras dichas han producido un conflicto en las cuerdas vocales o laringe (desgaste) y debe ser reparado.

Se manifiestan cuando no nos atrevemos a expresar lo que pensamos o sentimos, la mayoría de las veces, por miedo a las consecuencias o porque el otro nos impresiona.

“Es imposible decir lo que realmente deseo decir”.

La afonía es una buena excusa para no hablar.

También puede producirse después de haber dicho algo, de lo cual luego nos hemos arrepentido.

Hablo lo que no debo.

También puede ser una manera de reprocharse tener errores al hablar.

“No importa lo que diga, siempre me equivoco al hablar” en un contexto familiar. “Miedo a decir una tontería y sentirse juzgado”.

“He sido engañado por la palabra en mi clan (familia) y estoy siempre pendiente de lo que tengo que aguantar”. 

O bien puede indicar que la persona se siente impotente  y cree que ya no tiene nada que decir o piensa que no puede resolver el conflicto.

“Me guardo las palabras en el fondo de mi garganta”.

“Por más que gritaba, nadie me escuchaba”.

Conflicto relacionado con grandes miedos.

Conflicto de separación de la persona o personas que escuchan o deberían escuchar mis palabras.

Recomendaciones para recuperar la salud física, emocional y espiritual:

Dejar para después asuntos importantes a tratar, si el ambiente es muy ruidoso.

No sentirte forzado a hablar cuando las condiciones no son propicias.

Levantar la voz. Expresar en voz alta las propias exigencias. 

¿Qué es lo que no consigues admitir o decir? Sería mucho mejor que expresaras solo palabras verdaderas y llenas de amor.

 
 

Deja una respuesta