Origen emocional de la Retención de Líquido

 

Es una acumulación de líquido en los espacios intercelulares.

Puede indicar un conflicto de desvalorización acompañado de un estado de miedo e inseguridad en relación con la vida.

La retención de líquidos como indica el término mismo, se debe a un deseo de “retener” excesivo, es decir, de conservar algo que debe ser liberado y por miedo, rencor, o alguna otra emoción visceral no podemos o no queremos dejar ir.

¿Qué tengo miedo a perder?

Al tratarse de la movilización de los líquidos está muy relacionado con el riñón, que se vincula con los “referentes”, particularmente la perdida de estos referentes; nuestra madre sobre todo, ya que los líquidos, simbólicamente, nos recuerdan a ella.

Lo que queremos retener es el amor y la protección de nuestra madre. Puede existir un miedo existencial al abandono, a estar solo y al riesgo que supone tener que enfrentar a solas los riesgos que se puedan presentar.

Del mismo modo, puede expresar que siento miedo a abandonar o que no quiero abandonar a alguien. En ambas casos, el inconsciente lo vive como miedo al abandono.

En otros casos la retención de líquido se manifiesta después de la desaparición de un miembro de la familia, el cual era nuestro principal apoyo.

Puede ocurrir tras la muerte de un ser querido que “lo era todo” para nosotros y ahora estamos sin referencias; o puede suceder que por circunstancias ajenas a nosotros, nos hemos visto obligado a cambiar de ciudad, de país, etc. y  hemos perdido la seguridad, no estamos arraigados a la vida.

“Me siento como pez fuera del agua, no estoy en mi elemento”

¿Qué hago aquí? No me siento feliz viviendo en esta casa, ciudad, no me gusta el trabajo que estoy realizando, no estoy feliz en mi matrimonio, etc.

Me siento desarraigado, me alejé de mis raíces, de mi cultura, de mi pueblo, de mi gente y no sé qué hago aquí, cuando en realidad, me gustaría estar allá.

“Siento que vivo huyendo, de aquí para allí” “No encuentro mi lugar en la vida” “La vida es una lucha constante”

Simbólicamente es muy común que éste síntoma surja también cuando hay escasez (dinero) o poca circulación económica, ya que el inconsciente relaciona esto con “liquidez” de la persona y nos muestra el miedo y la preocupación o estrés desmedido que esta circunstancia, real o simbólica, le ocasiona.

“Quiero retener, no quiero soltar”

La retención de líquido está vinculada a la imagen, a la estética de la persona, a una pérdida de ésta. No me ocupé nunca de mi, perdí mi juventud ocupándome de la casa, de mis hijos y de  mi  familia, he perdido el tiempo, mientras que hubiese podido trabajar y realizarme como mujer.

Después de esta vida dura que he llevado, se me han ido las ganas de vivir.

“Necesito amor, pero no me fio de nadie  y sólo cuento conmigo mismo”.

Si la retención se sitúa en los tobillos o en los pies, es porque el afectado se encuentra en una situación en la que no sabe qué decidir, duda qué actitud adoptar ante la falta de claridad en las posturas tomadas por los demás.

El conflicto está relacionado con mamá y con una dirección que quiero o no tomar, el camino que quiero seguir, o con querer “cambiar el rumbo” y las dificultades que podamos tener porque nuestra madre se opone o critica nuestras decisiones y nos sentimos culpable.

Recomendaciones para recuperar la salud física, emocional y espiritual:

Toda retención de líquido expresa un bloqueo emocional.

Cuando nos sentimos desorientados, sin referentes que nos sirvan de agarre, nos aparece la sensación de bloqueo, la frustración de no encontrar la solución, la salida.

Las personas con retención de líquido no sólo se sienten solas, abandonadas e incomprendidas; también se sienten estancadas, atrapadas, porque han perdido la confianza en sí mismas, en sus propias capacidades.

Por eso, para salir de ese bloqueo, han de romper con las creencias limitantes del pasado y recuperar su poder y su confianza en sí mismas.

Estas personas deben dejar de vivir engañados y fingiendo que todo está bien.

Es urgente que aprendan a afrontar sus miedos y llevar una vida coherente, es decir, viviendo con quien realmente quiere y donde quiere, haciendo lo que le guste, hasta conseguir sentir que está en su elemento y llevar una vida feliz.

Necesitan aprender a soltar, a liberar y asimilar que la vida fluye naturalmente y que nos proporciona, aquello que necesitamos, en cada momento.

Han de aprender a confiar en el proceso natural de la vida.

 

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