Causa emocional de la TORTÍCOLIS


Dolor de cuello, rigidez nucal, espasmos musculares, e imposibilidad de acción son síntomas que nos hablan de que sufrimos una tortícolis.

¿Cuál es el verdadero sentido de padecer tortícolis, para qué? Es para impedirme mirar hacia un lado y obligarme a mirar hacia otro lado.

Al situar la vista en una dirección eliminamos el estrés de tener que elegir.

Conflicto de contrariedad o contradicción:

Cuando se manifiesta una tortícolis, nos indica que estamos viviendo o hemos vivido hace pocas horas un conflicto de contrariedad en la acción.

Casi siempre se trata sobre algo que quiero mirar y no lo hago, o algo que quiero hacer y no hago o viceversa..

“Quiero, pero no quiero, no puedo o no debo”

Por ejemplo: “Quiero ir a casa de mi hija, pero no quiero encontrarme con mi yerno”

“Quiero irme a estudiar a Londres, pero no debo dejar a mi madre sola”

Tengo una idea hacia una dirección y de pronto me aparece un pensamiento contradictorio que me demanda un movimiento contrario.

Es por eso que el músculo se contractura, porque recibe una doble orden inconsciente, que puede estar relacionada con el trabajo, la familia, pareja, proyectos, valores, etc.

Cualquier situación de querer hacer algo y por cobardía, inseguridad, tradición, obediencia no lo hago, puede causarme tortícolis.

O bien, por todo lo contrario, es decir, cuando no quiero hacer algo y por lo que sea, me veo obligado a hacer.

“No quiero casarme por la iglesia pero debo hacerlo, porque si no mi familia se enfadaría”

Del mismo modo, hemos de estar muy atentos con las contradicciones relacionadas con el “debe ser”:

“Debí dar la cara la cara por mi compañero, pero no lo hice”

“Querer mirar y no hacerlo o mirar y arrepentirse de hacerlo”.

“Querer girar la cabeza para ver algo o alguien, pero tenerlo prohibido moralmente o que nosotros mismos nos lo prohibimos”.

Por ejemplo: ir caminando por la calle y ver a tu padre, por la otra acera con su pareja”.

Si la contracción muscular nos impide hacer el gesto de negar con la cabeza, significa que deseamos profundamente decirle no a alguien o a algo; pero que no nos lo permitimos.

Por el contrario, si el dolor nos impide afirmar con la cabeza es porque nos gustaría decir sí; pero tampoco nos lo permitimos.

La tortícolis es la consecuencia de un rechazo, de un desacuerdo, o de la no aceptación de lo que ocurre o de lo que los demás dicen o hacen, pero que no nos atrevemos a expresarlo libremente.

Bien sea por no tener el valor, la capacidad suficiente o porque pensamos que no tenemos derecho a manifestarnos.

Tortícolis espasmódica: los músculos del cuello que controlan la posición de la cabeza se ven afectados, haciendo que la cabeza se doble hacia un lado. Además, la cabeza se va hacia delante o hacia atrás.

“Conflicto por no habernos sentido apoyado en una discusión, en un enfrentamiento.”

Tortícolis congénito: “No quiero ver el peligro. Vigilo mi afecto que se va”.

Tortícolis crónica reincidente: Conflicto de impotencia por no poder hacer lo que quiero y tener que soportar el poder de otro, del cual no me puedo librar”.

Distonia: Conflicto con un amor prohibido.

Mujer, hacia la derecha: En relación al marido o pareja.

Mujer, hacia la izquierda: Relacionado con los hijos u hombres más jóvenes. 

Inflexibilidad. Visión sesgada del mundo.  En el fondo, la tortícolis expresa terquedad, falta de flexibilidad en nuestras opiniones y en nuestra forma de ver y gestionar la vida y nuestros pensamientos.

Personas a las que les resulta difícil vivir y gestionar su presente.

Que viven con inseguridad y se resisten –consciente o inconscientemente- a contemplar todas las opciones y alternativas, manteniéndose inflexibles. Evitan afrontar situaciones incómodas o comprometidas.

Cuando la tortícolis se hace crónica he de mirar si yo quiero hacer algo y alguna persona me obliga a hacer lo contrario y me resulta imposible evitarlo o alejarme, porque se trata de alguien muy cercano a mí.

Si no estoy viviendo en ninguna contradicción actualmente, he de averiguar en mi proyecto sentido, si fue mi madre quien la vivió. 

Y si no fuera así, necesito buscar en mi árbol genealógico, entre mis dobles a alguien que vivió en una completa contradicción.

Recomendaciones para recuperar la salud física, emocional y espiritual:

Necesitamos abrirnos a nuevas formas de ver y afrontar la vida; mostrarnos receptivos, abiertos a nuevas ideas. Se trata de tomar conciencia de las situaciones y de nuestras actitudes al respecto.

Flexibilidad. Encontrar el centro, el equilibrio, en la manera de ver y moverme naturalmente.

“Hago lo que quiero hacer y lo que me hace feliz”.

Cuando somos capaces de adoptar conscientemente este cambio de actitud nuestra vida cambia, mejora y, por supuesto, la tortícolis desaparece.

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