Causas emocionales de la LEUCEMIA


Órgano afectado: La Médula Ósea (lugar donde se produce la sangre). La leucemia, al contrario de lo cree, no es un cáncer, es la fase de curación de un cáncer de huesos (médula ósea) que no se manifestó.

La leucemia se trata de la fase de resolución de un conflicto de desvalorización total y absoluta que afecta  al propio sentido de la existencia. “La vida ya no tiene sentido”.

Ésta desvalorización suele estar relacionada con la familia ya que se trata de un problema que concierne a la sangre (lazos de sangre-familia, clan).

Cuando alguien presenta leucemia necesariamente ha vivido o está heredando (de la familia, del clan) un conflicto emocional relacionado con «ya no querer luchar más» para conseguir lo que para nosotros representa el amor, la felicidad, lo que hemos soñado.

Es la muestra de que nos hemos rendido a seguir intentando, esperando, añorando, etc.

La leucemia aguda puede afectar a hombres y mujeres por igual.

Puede también surgir en personas de todas las edades, aunque es más habitual que las leucemias linfoblásticas se diagnostiquen más frecuentemente entre los niños, y las mieloblásticas (monocíticas) entre adultos y ancianos.

Leucemia linfoblásticas: Conflicto de desvalorización global por prohibición o por un peligro a crecer.

Suele afectar a los niños porque se trata de una desvalorización global, vivida por toda una familia y tal vez por generaciones, en donde se ha vivido con un permanente conflicto emocional de prohibición a crecer, a madurar, a volar, a dejar el nido.

Donde varios miembros han vivido un miedo atroz a dejar de ser niños por circunstancias que les hicieron temer al futuro, al mundo, a salir…

“Tengo valor en el caso de que siga siendo un niño”. “No tengo derecho a crecer”.

“No tengo derecho a madurar en el seno de la familia”.

“Me siento impotente para proteger a mi madre”.

“No quiero hacerme mayor”. “No me autorizo a defenderme”.

“Para continuar con vida, no respondo, no me defiendo”.

“Mi familia ha sido atacada, pero yo no digo nada”.

Leucemia monocítica: Nos expresa un miedo casi terrorífico a defendernos o defender a los nuestros.

Por lo general, son circunstancias de la vida que nos ponen en situaciones en donde sólo nosotros podemos ayudar, salvar, proteger y nos sentimos incapaces.

“No me autorizo a defenderme”.

“Para continuar con vida no respondo, no me defiendo”.

El afectado de leucemia se siente desvalorizado  e impotente en su estructura íntima, como si hubiera sufrido la pérdida de su propia identidad.

Ha sufrido una mala y humillante experiencia con alguien (en los niños pequeños la llegada de un hermano por el que se siente desplazado y separado del amor de su madre, una muerte, estrés, los problemas de los adultos que les quitan las ganas de luchar por la vida, etc.).

Esta vivencia le ha golpeado con tal fuerza que ha afectado a lo más profundo de su estructura, de sus convicciones íntimas  y se siente frustrado e “indefenso”.

Su deseo de vida se ha visto afectado y su actitud respecto al amor se ha vuelto desconfiada y despreciativa.

A partir de ese momento no permite que la vida circule dentro de sí mismo, es como un abandono de la lucha por la vida.

Ha perdido la alegría y el placer de vivir; como si una parte de él hubiera decidido “impedir” la vida. Vivir…. ¿para qué?

¿Para qué vivir si me van a despedir, si me van a engañar, si voy a morir?

¿O para qué defenderme si me volverán a atacar, si voy a perder?

En el caso de personas mayores se habrá de detectar el conflicto de desvalorización preciso, para que se exprese lo que nunca hemos dicho.

Cuando se trata de niños menores de 14 años buscaremos la desvalorización brutal en la madre, puede ser que la haya sufrido en el embarazo o en los primeros años de vida del niño.

Si la mamá no ha sufrido ningún conflicto grave de desvalorización, habremos de analizar nuestro árbol genealógico, para descubrir de dónde viene ese gran conflicto de desvalorización.

Recomendaciones para recuperar la salud física, emocional y espiritual

¿Me siento cansado de luchar para intentar tener mi lugar en la vida?

¿Siento que este combate va más allá de mis fuerzas?

¿Siento que he perdido?

Aceptar y mantener una relación consciente con la vida.

Dejar atrás las normas impuestas por los otros o por uno mismo y dirigir la atención hacia las leyes superiores, hacia el mundo espiritual.

Abrir las puertas al amor. El amor no tiene fronteras. El amor transforma.

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