El cuerpo de una persona de estructura rígida

El cuerpo del individuo rígido se puede describir en la sociedad actual como un cuerpo «10», lo más perfecto posible.

Está bien proporcionado y armonioso, de movimientos agraciados y elegantes.

La cabeza la lleva siempre levantada, sostienen erecta la espina dorsal y la pelvis ligeramente inclinada hacia atrás, lo que le da al tronco un aire altivo y elegante, aunque rígido.

Sus ojos son brillantes y su mirada abierta y decidida.

La piel sonrosada y cálida.

Tanto los hombres como las mujeres tienen unos glúteos redondos, proporcionados y muy llamativos.

Sus gestos y movimientos están llenos de vitalidad y marcados por un aire erótico y sexual.

Tiene una fuerte carga energética repartida por todo el cuerpo, aunque se acentúa más en la cabeza, cuello y piernas.

Pueden sufrir fuertes tensiones en el cuello y más concretamente en la nuca, como consecuencia del excesivo control sobre las emociones que realiza; el cuello es el canal que comunica la cabeza (pensamiento y el cuerpo (emociones).

Además, el cuello se tensiona cuando no hay coherencia en el comportamiento del individuo, es decir, cuando piensa algo y luego hace lo contrario según su conveniencia, muy típico del individuo rígido.

La relación que mantiene con su cuerpo es de dominancia, lo trata con dureza, al igual que hace con toda su vida.

Practica deporte de manera regular, con mucha disciplina y fuerte voluntad, pero no por diversión, por placer, sino exclusivamente para eliminar la tensión que acumula; aunque también le sirve para mantenerse en forma.

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Imagen:psicologo-barcelona.cat

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