Emociones que afectan a la PRÓSTATA

 

Esta glándula de pequeñas dimensiones, que segrega un líquido que se mezcla con el esperma, es específicamente masculina y está relacionada con el funcionamiento sexual en los hombres.
Está vinculada a la sensación, sea el de la propia potencia y capacidad sexual, sea el del hombre como ser social frente a la vida.

También se relaciona con la paternidad, es decir, con la imagen que tengo como hombre y como padre.

El equivalente en la mujer es el cuerpo del útero.
Los problemas de la próstata son muchos más frecuentes después de los 50 años y afectan principalmente a hombres que han sido muy activos o han desarrollado una relación de dominio en la vida.
Los más comunes son la inflamación (prostatitis), los tumores benignos (adenoma) y el cáncer.
Conflictos principales que pueden afectar a la próstata:
A) No encontrarme dentro de la “norma sexual”. (Puede referirse a otros miembros de la familia, hijos, nietos, sobrinos, etc.). 
“Quiero hacer el acto sexual, pero no puedo” 
“No voy a ser capaz, no puedo satisfacerla”
Asunto sexual sucio.
Conflicto anogenital.
B) Conflicto por situaciones dramáticas con mis hijos, nietos u otras personas del entorno cercano, por muerte, accidente, divorcio, enfermedad, violación, pelea, infidelidad, etc.
El cáncer de próstata puede manifestarse como consecuencia de un fracaso profesional grave o tras la jubilación.
Especialmente si he vivido mi profesión de manera apasionada y siento que el trabajo es lo único que da sentido a mi vida.

Del mismo modo el cáncer de próstata puede aparecer tras un conflicto serio  en el que mi imagen como hombre, como padre o como abuelo, ha sido dañada.

Como cuando sufro una gran decepción al observar que mi hijo camina por un sendero distinto al que yo esperaba o ha entrado en el mundo de las drogas o es homosexual o lesbiana, etc.
Existen también  otros conflictos  que pueden hacer desarrollar un cáncer de próstata.
Por ejemplo, si me veo apartado bruscamente de mis nietos o cuando creo que nunca voy a tener la posibilidad de tener nietos, etc.
O bien, cuando tengo una novia y alguien la aleja de mi lado o ella me deja por un hombre más joven que yo.
Se trata de vivencias que me hunden  en una profunda tristeza y ante las cuales siento impotencia y desesperación. 
¿Vale la pena vivir para llegar a esto?
Recomendaciones para recuperar la salud física, emocional y espiritual:
He de comprender que mi valor no está en aquello a lo que me he entregado (profesión, posición, etc.).
Ni en la imagen (como hombre, padre o abuelo) que me he forjado de mi mismo a lo largo de mi vida, sino en lo que realmente soy en lo más profundo de mi Ser.

Si desea conocer más acerca del origen emocional de las enfermedades o saber sobre el propósito del alma puede adquirir mis libros haciendo clic sobre el enlace de Amazon:

 

Imagen: saude.abril.com.br

Esta entrada tiene un comentario

  1. Juan Domingo AMOY

    Muy interesante. Me siento identificado con varias causas

Deja una respuesta