ESTRUCTURA ORAL (miedo a la carencia y al abandono)

CREACIÓN DEL EGO:

Se puede considerar que una personalidad tiene estructura de carácter oral cuando contiene muchos rasgos típicos del periodo oral de la vida.

Es decir, del periodo comprendido entre los tres meses y hasta los dieciocho meses del niño.

Durante este periodo, el origen principal de la búsqueda de placer y, al mismo tiempo, de conflicto y frustración es la boca.

En esta etapa, el niño no está motivado por placeres de otras regiones del cuerpo.

Su diversión está centrada en chuparse los dedos, morder cualquier objeto que tenga a mano, mascar, vocalizar, etc.

Es decir, toda su atención está centrada en la boca, él se percibe a sí mismo y percibe al mundo exterior a través de la función oral.

VIVENCIAS DE OTRAS VIDAS QUE TRAE EN SU MEMORIA:

Las personas que presentan esta estructura de carácter oral es muy probable que hayan pasado, en vidas anteriores, por experiencias de pérdida, escasez o carencia de lo esencial para la vida.

Su supervivencia se ha visto amenazada por falta de comida, agua, atención médica, etc.

Seguramente han nacido en un lugar o en el seno de una familia pobre en la que los alimentos de que disponían no eran suficientes para alimentar al clan y han podido incluso morir como consecuencia de esta falta de alimentos.

Otros, en cambio, si no les ocasionó la muerte, sí han tenido que afrontar situaciones de racionamiento o de privación.

Esto ha hecho que se instale en su inconsciente el sentimiento de no haber recibido nunca lo suficiente.

Por otra parte, también hay otras experiencias psicoemocionales que se pueden encontrar en el origen de esta estructura de carácter oral.

Están relacionadas con el sentimiento de haber sido abandonado física o psicológicamente en una vida anterior.

Por supuesto que el sentimiento de haber sido abandonado conlleva una falta de cariño y de protección que les puede causar el mismo dolor que cuando ha sido privado de alimento, aunque en algunos casos no haya sido tan grave como para haberle ocasionado la muerte.

El miedo a la carencia, al abandono o a la pérdida, unido a una sensación de insatisfacción y vacío y a un sentimiento profundo de amargura, condicionará su próxima vida en la tierra.

Estas vivencias van a construir la base de su carácter.

La energía no integrada y acumulada en el inconsciente se encargará de atraer y manifestar las condiciones adecuadas en las que se reproduzcan el mismo tipo de situaciones acaecidas en la vida anterior, para que puedan ser vistas, transcendidas e integradas en su alma.

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Imagen extraída del libro Manos que curan.

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