Origen emocional de la LUMBALGIA

 

Se trata de una contractura muscular, y por lo tanto, hace referencia a un conflicto de impotencia.

La mayoría de las causas emocionales que pueden provocar dolor en el lumbago, están relacionadas con la sexualidad, con la vida sexual o con los deseos sexuales, en el que se encuentran implicados nuestros colaterales (mujer, marido, amigos, amantes, etc.) sumados a un fuerte sentimiento de culpa.

Se refleja sobre todo en la pierna izquierda.

Si el dolor de lumbago aparece justamente al despertarme, deberé analizar qué conflicto sexual, con sentido de culpa, viví anoche.

He de recordar, si por algún motivo, me negué a tener relaciones con mi  pareja, o quizás, fue él o ella quién se negó a tener sexo conmigo.

“No quiero relaciones sexuales ahora”

“Quiero relaciones sexuales pero no tengo pareja”

“No disfruto del sexo contigo”

“Prefiero otro tipo de sexualidad”

El dolor de lumbago también puede indicarme que estoy inmerso en un conflicto de dirección relacionado con la vida:

¿Qué es mi vida? ¿Qué voy a hacer con ella? ¿Qué dirección quiero tomar?

Del mismo modo, puede expresarme un temor inconsciente o rechazo hacia los cambios que la vida me impone, o incluso, hacia aquellos que yo mismo hemos adoptado, especialmente en el ámbito familiar o profesional.

Ya que dichos cambios me obligan a rectificar mis hábitos, mis puntos de apoyo, o a cambiar de actitud en mis relaciones, cosa que me irrita muchísimo y me pone bastante nervioso, porque en el fondo me siento inseguro y lo único que me interesa es encontrar la estabilidad en mi vida.

“Tal vez no he hecho lo que he querido”. “No sé si voy por buen camino”.

Asimismo, puede indicarme que siento impotencia ante una situación o persona, dentro de una noción de responsabilidad.

Estoy sobrecargado, no cuento con el apoyo de nadie y siento ira porque creo que no podré hacer frente a tantas  responsabilidades.

Pienso que llevo una carga muy pesada, que me han dado demasiadas cosas para hacer y, en realidad, me gustaría “salir corriendo”.

“Vivo soportando una situación sin poder intervenir”.

“Me encuentro viviendo una experiencia que no sé cómo afrontar.

“No terminé el trabajo que prometí”.

“Me siento impotente ante tantas obligaciones”.

“No me quedó tan bien como creí”.

«Soy incapaz de hacer algo».

“Desconozco cómo salir de ésta situación”.

“Es imposible, no me queda otro remedio, tengo que soportarla”.

Otro conflicto que puede afectar a la parte baja de la espalda está relacionado con mi situación económica, con mi relación con el dinero.

Puedo tener la sensación de estar gastando mucho dinero o que tengo miedo de que me pueda faltar.

Recomendaciones para recuperar la salud física, emocional y espiritual:

He de hacer frente y resolver las cuestiones relacionadas con mi sexualidad, hablando con mi pareja y dejando muy claro cuáles son mis preferencias en el sexo.

Por otra parte, he de atreverme a tomar solo las responsabilidades que me corresponden y aprender a delegar y aceptar la ayuda que viene del exterior.

Necesito tomar conciencia y cambiar  la forma que tengo de gastar mi dinero, cambiar la percepción con la que realizo mis gatos y liberarme de esa sensación que tengo, de que estoy  tirando  el dinero o que me va a faltar.

Es importante afrontar conscientemente el sentimiento de impotencia, de inseguridad y el complejo de inferioridad.

Debo avanzar en la vida con flexibilidad, con confianza, abandonando la tendencia a querer controlarlo todo.

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Imagen: esgentside.com

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