Origen emocional de la RINITIS

 
Inflamación de la mucosa nasal que produce estornudos, picor, obstrucción, secreciones nasales y, en ocasiones, falta de olfato.
La rinitis es la reparación biológica de la mucosa, tras haber vivido la persona un conflicto de separación con sensación de peligro, a nivel olfativo.
Peligro acechando (algo huele mal).
Anticipación negativa de los problemas.
La persona que tiene rinitis tiene la tendencia a ser desconfiada.
Se anticipa negativamente a situaciones que aún no han tenido lugar, peligros que todavía no se han hecho presentes; viven, inconscientemente bajo la sospecha, la duda.
Creen que pueden ser engañadas en cualquier momento y se siente invadida por la sensación de “algo me huele mal”.

La rinitis es la consecuencia de una contrariedad referida a alguien cercano o con respecto a una situación que provoca rechazo, asco, disgusto.

La persona vive con angustia porque intuye u olfatea algo peligroso, sucio. Sospecha que se está tramando algo que le puede resultar ofensivo.
Por eso, la rinitis expresa biológicamente, a través de los estornudos, el deseo inconsciente de alejar o expulsar algo o a alguien del territorio, de nuestras inmediaciones.
¿De quién sospecho?
¿Quién pienso que me está engañando?
¿De qué suceso me acabo de enterar y que me habían ocultado?
Pudo haberse desencadenado cuando nuestra pareja nos informó que nos había engañado o cuando nuestra novia nos comunicó que nuestra relación había terminado. 
O tal vez, nuestra pareja,  de alguna forma, nos obligó a mantener relaciones sexuales en un lugar que corríamos el peligro de ser vistos.
Quizás se manifestó cuando nuestra madre nos comunicó que se divorciaba de nuestro padre, etc.

Pero aunque lo hayamos reprimido dentro de nosotros, cada año, cuando las plantas sueltan su polen se vuelve a reavivar nuestra vieja herida.

Rinitis crónica: Conflicto de separación junto a un conflicto de “algo que apesta”.
Rinitis no alérgica: Separación, algo huele mal y además en relación al clan familiar (falta de afecto).
R. Atrófica: Separación, algo huele mal y además “nunca más sentiré este olor fétido”. 
Hipertrófica: Separación, algo huele mal y además noción de peligro por lo que huele mal que debo anticipar y neutralizar.
Es necesario tomar conciencia de qué o quién nos está causando temor, ira, asco o rechazo y enfrentarnos con valentía.
Pasar a la acción y realizar los cambios precisos para ser coherentes con nosotros mismos.
 

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Imagen: senderosverdessantaana.blogspot.com
 
 

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