HEMORROIDES, emociones que la originan

Son el efecto de la dilatación de las venas del recto y del ano. Están asociadas frecuentemente al estreñimiento.

El sentido de éste síntoma es el de mejorar el riego ahí donde reposa mi parte sensible al sentarme (mi identidad, mi lugar).

Desde el punto de vista biológico, siempre que la sangre protagoniza o está relacionada con un síntoma sabemos que éste guarda relación con un conflicto de familia.

Una variz aparece en la fase de reparación de un conflicto de venas (desvalorización en la familia y suciedad que hay que limpiar) y en el ano (fase activa de un conflicto de identidad).

Me indican una presión creada por estados emocionales y por temores que no quiero mostrar ni de los cuales quiero hablar. Las hemorroides me hablan de lo que me “esfuerzo” en una situación, al igual que me he de forzar para evacuar las heces.

Me siento en la obligación de hacer algo de lo que no me puedo librar, como aceptar una situación que me desagrada, esforzarme en realizar un trabajo que no me gusta, etc.

Me exijo demasiado y me obligo a terminar lo que hago,  a causa de una inseguridad material y una dificultad para tomar mis decisiones.

Cuando estamos sometidos a una gran presión, a un exceso de compromisos a los que no sabemos “negarnos” y nos sentimos tan sobrecargados que ya no lo podemos soportar; estamos expuestos a “explotar” en cualquier momento.

A nivel biológico sabemos por ejemplo que muchos animales lo primero que hacen cuando se encuentran es olerse el ano. Esto no es casual,  ya que con este acto los animales saben la identidad del otro, su sexo, estado hormonal, etc.

La zona ano-rectal simboliza el lugar donde uno se acomoda, en el que uno se siente a gusto. Cuando aparece una hemorroide significa que estoy viviendo una carencia de reconocimiento que guardo en mi interior sin expresarla.

Cuando tenemos dudas sobre nuestra identidad real y sobre el reconocimiento de esa identidad por los demás, podemos vivirlo como una deshonra, una vergüenza, una gran humillación que nos causa mucha rabia, pero la reprimimos al igual que ocultamos el sentimiento de no ser reconocido.

Por lo tanto, en el ano se reflejan los conflictos de identidad que tengo dentro de mi territorio (casa, trabajo, equipo, etc.):

¿Quién soy?

“No sé qué identidad tengo”

“Necesito ser yo en este territorio”

“En mi familia no se me reconoce”

“Los demás me dejan de lado”

“Nadie se preocupa por mi”

Del mismo modo, pueden ser la consecuencia de un conflicto vivido con rencor en el interior del territorio por una marranada que me hicieron y que no puedo olvidar ni perdonar.

Puede tratarse de una traición que he vivido a nivel amoroso, social, familiar, laboral, etc. Tal vez me he sentido engañado, abandonado, porque me prometieron algo y no lo cumplieron o quizás, me sustituyeron por otra persona, etc. 

Y, además, con la atenuante de que:

“Yo no merezco lo que me hicieron, yo jamás lo hubiera hecho”

“Me rompieron el corazón, me mataron, me destruyeron la vida”

Y por lo cual, yo sufro, grito, maldigo, puedo vivir normalmente en el presente, haciendo como que aquella experiencia quedó en el olvido, pero esa vivencia sigue latente en mi interior, no he soltado, no he olvidado.

“No quiero perdonar, lo guardo”.

Por otro lado sabemos que las heces son una forma de marcaje de territorio en el reino animal (cuidado que en este territorio defeco yo), y para los humanos, inconscientemente, también lo es.

¿Dónde está mi lugar? “No encuentro mi sitio, me siento apartado”

“Quiero irme a la mierda de este lugar”

“Necesito marcar, encontrar mi sitio, tener raíces y no nadar entre dos aguas”

“Estoy al límite, mi lugar no está dentro de este territorio”

“Estoy separado de mi sitio, de aquel que en el fondo soy yo”

“Me veo obligado a poner mi culo en otro asiento”.

Asimismo, me pueden indicar que estoy viviendo un sentimiento de sumisión con relación a una persona o a una situación en la que me siento desvalorizado, como si fuera una nulidad.  

Cuando las hemorroides sangran tienen una relación muy directa con la figura materna, con el hecho de no tener una identidad definida, un criterio propio en la vida sin el apoyo de mi madre o necesito permanentemente su presencia y su opinión.  

Miedo a ser abandonado por la madre. Las hemorroides también pueden aparecer después de un conflicto de separación y/o de pérdida en el seno de la madre. La vena, simbólicamente representa a la madre: No quiero volver a casa (familia de sangre), es una mierda llegar a casa y…

 “Quiero sacarme de encima a mi madre”

Hemorroides internas: Cuando la hemorroide es interna el conflicto que la origina tiene el sentido de “guarrada”, de afrenta que hemos sufrido sin haber podido o querido responder para defendernos. “Aquí no puedo soltar el bocado (la guarrada que me hicieron y que todavía siento), porque no es mi territorio”

Sin embargo, cuando se trata de una hemorroide externa el conflicto está relacionado con la identidad, si me siento o no reconocido por la familia. ¿Quién soy yo dentro de mi familia?

Hemorroides en las embarazadas: ¿Cuál va a ser mi sitio ahora que viene mi hijo/a al mundo?

¿Cuál va a ser mi identidad? 

¿Seguiré siendo la esposa de mi marido o la madre de mi hijo?

La madre necesita adaptar su vida a esa nueva situación y el estrés se manifiesta de este modo en algunos casos.

Otro resentir puede ser: “doy un lugar a ésta nueva identidad”.

Las hemorroides se suelen manifestar  en personas inseguras, que padecen desconfianza e inquietud por el futuro y, como consecuencia, generan la tendencia a “retener las cosas”; quieren asegurar al máximo, por lo que pueda ocurrir.

Recomendaciones para recuperar la salud física, emocional y espiritual:

Si desea conocer más acerca del origen emocional de las enfermedades o saber acerca del propósito del alma puede adquirir mis libros haciendo clic sobre el enlace de Amazon:

 
Imagen: aurana.es

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Gloricel Martines Santiago

    Excelente tema
    Gracias

    1. jomanromero

      Me alegro. Gracias

Deja una respuesta