Origen emocional del LUPUS ERITEMATOSO

Es un trastorno autoinmune que afecta principalmente a las mujeres.

Se caracteriza por manchas rojas que se escaman  y puede afectar a cualquier parte del organismo.

Los sitios más frecuentes son el aparato reproductor, las articulaciones, la piel, los pulmones, los vasos sanguíneos, los riñones, el hígado y el sistema nervioso.

Entre los síntomas más comunes se encuentran:

Dolor o inflamación en las articulaciones y en los músculos.

Fiebre, cansancio y erupciones cutáneas rojas, generalmente en la cara y en forma de mariposa.

Por eso se podría decir que el lupus no es una enfermedad sino que se trata de un conjunto de varios y diversos síntomas.

Nos hablan de diferentes conflictos emocionales que pueden estar sucediendo al mismo tiempo, ya sea simultáneamente o muy seguidos, unos tras otro.

Mi vida es un caos, resuelvo un conflicto y cuando ya estoy en otra cosa, vuelvo a caer, de nuevo, en la misma situación anterior y así continuamente.

Ante cualquier síntoma de lupus yo debo buscar en mi vida situaciones relacionadas con:

Conflicto de desvalorización y/o auto devaluación: Afecta a los huesos y articulaciones y ocasiona dolor e inflamación en estos órganos.

Sensación de desarraigo, de sentirme fuera de lugar: Vinculado a los riñones y produce retención de líquido y edema.

Conflicto de separación: Incidirá sobre la epidermis.

Además, si por alguna circunstancia, yo tuviera miedo a morir afectaría a los pulmones.

Conflicto de base: “No merezco existir”.

“Lo he pasado mal toda mi vida, todo lo malo me ocurre a mí”. 

«He vivido carencias toda mi vida, ya no puedo más».

«Algo apesta en mi vida».

“Renuncio a mi vida”.

“Mejor morirme que no valer nada”.

“Mi vida no vale nada y a nadie le importa”.

“Tengo tanta rabia que me castigo”.

Hay que buscar en el árbol genealógico, historias relacionadas con el órgano afectado mayormente: riñones, huesos o músculos. Para descartar que el lupus sea herencia de otro familiar en el árbol.

No precisamente porque el familiar haya padecido lupus, sino porque haya llevado una vida con estas mismas emociones.

Lupus (lobo en latín) indica una profunda culpabilidad emocional, quizá debida a una experiencia vergonzosa o a un abuso en el pasado, (conflicto de suciedad, mancha).

La persona afectada siente cólera, odio y deseo de auto castigo, por considerarse  agresiva y feroz para sus seres queridos.

Las agresiones que no hemos expresado nos atacan a nosotros mismos y nos autodestruimos. Preferimos la muerte antes que perdonarnos y amarnos. Nos hemos convertido en nuestro propio enemigo.

La piel representa nuestra frontera, pero también simboliza la ternura, el contacto con el entorno.

La cara simboliza la identidad, la imagen que vemos o que tenemos de nosotros mismos. Manifiesta lo que expresamos al mundo.

El lupus indica que hemos renunciado, de forma definitiva a mostrarnos tal como somos.

Esta enfermedad nos muestra nuestra incapacidad de reconocernos, de vernos o de aceptarnos tal y como somos.

Proyectamos ésta dificultad en el mundo, en el exterior, pensamos que no nos reconocen, que no nos entienden y nos mantenemos en lucha con él.

Consideramos y calificamos a las personas o cosas como buenas o malas, en términos absolutos, sin establecer ningún tipo de matiz o cualquier otra consideración.

Este estado de conflicto y de defensa compulsiva en el que permanecemos nos lleva a destruirnos creyendo destruir el mundo (para defendernos, no para perjudicar el mundo).

Recomendaciones para recuperar la salud física, emocional y espiritual:

Deseo conocer más acerca del origen emocional de esta enfermedad

Imagen: fisioterapiamagallanes.es

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