
Las piernas representan biológicamente nuestra capacidad de impulsarnos, sostenernos y caminar en la vida.
Son las que nos permiten desplazarnos, movernos, avanzar o retroceder, ir de un lugar a otro, progresar; y también son las que nos permiten los acercamientos, ir hacia el encuentro con los demás.
Por tanto, cualquier síntoma físico en ellas refleja un conflicto emocional de desvalorización respecto al movimiento o el rumbo de la vida.
El malestar en las piernas se vincula directamente con la dificultad para avanzar hacia el futuro y con conflictos emocionales relacionados con la desvalorización, la falta de dirección o el miedo a tomar decisiones importantes.
Los conflictos en esta zona se relacionan con el miedo a dar un paso, la resistencia a los cambios o la sensación de llevar una carga muy pesada.
Conflictos emocionales principales que le afectan:
Miedo a dar un paso en falso, no saber hacia dónde ir o negarse a caminar hacia el porvenir.
Tenemos dudas intensas sobre hacia dónde dirigir la vida.
Bien porque tenemos la impresión de no poseer los medios necesarios para llevar a cabo aquello que deseamos, o tal vez, porque nos sentimos limitados o impedidos en la acción, bien sea por nosotros mismos o por otra persona.
¿Quiero parar ciertos acontecimientos que me esperan o me dan miedo?
¿Cuál es la situación actual o qué veo venir que me hace tener miedo del futuro?
Asimismo, otro conflicto que afecta a las piernas es la falta de coherencia en el desplazamiento: Estrés por sentirse obligado a ir a un lugar o permanecer en un sitio queriendo marcharse.
Sentirse forzado a avanzar en una dirección o hacia un trabajo/relación que no se desea realmente.
Estar en un trabajo o situación que no nos gusta, pero sentir que no podemos escapar.
Además puede afectarles el exceso de carga o responsabilidad: Sentir que se trabaja demasiado y, además, tenemos la obligación de sostener a otros o soportar responsabilidades ajenas demasiado pesadas.
¿Qué situación, relación o trabajo quiero dejar atrás, pero siento que no puedo o no me atrevo a dar el paso?
Conflicto relacionado con el ritmo: Querer ir más rápido de lo posible o la frustración por sentir que la vida se detiene.
¿Tengo la sensación de que todo va demasiado deprisa?
Por otra parte, la desvalorización por la falta de impulso puede afectar también a las piernas: Cuando tenemos la sensación de estar paralizados o de no tener la fuerza suficiente para sostener y mantener los propios proyectos o metas.
Las piernas macizas y musculosas reflejan un sentido biológico de fuerza, soporte extremo y rigidez.
Representan la necesidad inconsciente de sostener un gran peso emocional, avanzar con una actitud inflexible o mostrar una postura arrogante ante los retos de la vida.
Le cuesta mucho cambiar o realizar cualquier actividad de forma espontánea, no estructurada.
Las piernas débiles, nos hablan sobre una persona que se las ve y se las desea para sostenerse, que tiene dificultades para mantenerse sobre sus piernas, para ser independiente y continuamente andará buscando el apoyo de los demás.
Reflejan el miedo a avanzar, la falta de sustento en la vida o la sensación de no tener la fuerza suficiente para dar un paso hacia el futuro.
Simbolizan el soporte y la dirección, por lo que su debilidad muestra dudas ante un cambio o el peso de una carga excesiva.
Cuando una persona presenta piernas gruesas (acumulación de grasa o líquido) pero poco desarrolladas (falta de tono muscular o fuerza), se interpreta como un conflicto biológico de contradicción interna: «Quiero o debo avanzar, pero tengo miedo de hacerlo o necesito protegerme».
Nos señalan a alguien incapaz de moverse en el mundo, van por la vida arrastrando los pies o con pies de plomo, porque tiene mucha dificultad para avanzar, para tomar decisiones.
Unas piernas delgadas pero de aspecto tenso, fibroso o «nervudo» reflejan una dualidad emocional: la necesidad esencial de mantenerse firme y funcional con el mínimo peso o resistencia, combinada con un estado de alerta constante o hiperactividad mental que consume la reserva blanda (grasa o volumen) y endurece el tendón o la fibra.
Pertenecen a individuos que siempre están en movimiento, no pueden permanecer quietos, tienen problemas para relacionarse y para arraigarse.
Según la lateralidad biológica (persona diestra):
Lado izquierdo: Es el lado de la madre, los hijos y los descendientes directos (o personas que proteges como si fueran tus hijos).
Me expresa que quiero ir, avanzar hacia…, pero no puedo.
Lado derecho: Es el lado de todos los colaterales. Esto incluye a tu pareja, hermanos, padre, amigos, socios, rivales y compañeros de traba Me dice que debo ir, avanzar hacia…, pero no lo deseo.
Si eres una persona zurda biológica, la polaridad del cerebro cambia y las funciones se invierten por completo.
Preguntas para la introspección:
¿A dónde temes ir o qué cambio evitas hacer en tu vida?
¿Sientes que cargas con un peso familiar o laboral muy pesado?
¿Te obliga el dolor a detenerte y descansar por la fuerza?
¿Confías en tu capacidad para dar el próximo paso?
¿Me encuentro atrapado en la encrucijada de querer marcharme pero sentir que debo quedarme (o viceversa)?
¿Hacia dónde siento que me están obligando a ir en este momento de mi vida, y en realidad no deseo ir?
¿Tengo miedo al futuro o a los cambios que se avecinan si decido avanzar?
¿Siento que he perdido la autonomía o el poder para decidir mi propio camino?
¿Hay alguna meta o proyecto que me entusiasma, pero me paraliza el miedo a fracasar si me pongo en marcha?
(Véase peroné)
Imagen: vitonica.es