La hipoglucemia (bajos niveles de azúcar en sangre) está estrechamente vinculado a una combinación de miedo con asco, repulsión o resistencia frente a una situación o persona del entorno que se percibe como una amenaza directa, invasiva o impositiva.
La bajada de azúcar es una estrategia del inconsciente para quitar «fuerza» o «combustible» al cuerpo, (“hacerse el muerto”) y así paralizar una acción que no se desea tomar.
Ante la imposibilidad de huir o atacar, el inconsciente prefiere «quitar la energía» (provocar la bajada de azúcar) para que el agresor o la situación dejen de presionar.
Conflictos emocionales asociados a la hipoglucemia:
En primer lugar, conflicto de miedo con repugnancia y asco: Es la causa más común en la hipoglucemia.
La persona vive una situación que le genera un profundo rechazo visceral, por ejemplo, haber presenciado o vivido una situación que se percibe como «sucia», «indigna» o moralmente repugnante (abusos, injusticias, ambientes laborales o familiares tóxicos) de la cual no se puede escapar. «Tengo que tragarme esta situación/persona aunque me revuelva el estómago.» «Me niego rotundamente a aceptar esto que me imponen, pero no tengo las fuerzas para luchar.»
En segundo lugar, conflicto de carencia afectiva aguda: El azúcar representa simbólicamente el amor, el afecto, la ternura, la alegría y la dulzura de la vida.
Una sensación constante de que «lo dulce» o el amor faltan en su vida, o de que no se es merecedor de recibir afecto y placer.
Esperar o buscar desesperadamente que el amor y la aprobación provengan del exterior para colmar ese vacío interno.
Vivir con la sensación constante de que la vida es dura, amarga y carente de afecto. «El amor es peligroso o inalcanzable para mí.»
Otro conflicto que puede manifestar hipoglucemia es la sensación de desamparo:
Sentirse solo, desamparado o con la obligación de nutrir y endulzar la vida de los demás mientras uno mismo se queda vacío.
La persona percibe que la vida es una carga pesada y que debe arreglárselas completamente sola, sin recibir nada a cambio del esfuerzo que entrega a los demás.
Asimismo se puede desarrollar hipoglucemia por un conflicto de sumisión o imposición:
La persona siente que la vida, la familia o el trabajo le obligan a tomar un camino, una norma o una relación que le asquea o desagrada.
Al no encontrar una forma de escapar o cambiar la situación, cae en una gran angustia respecto al futuro y se siente atrapada en un rol de dependencia. «Prefiero desmayarme, perder las fuerzas o desaparecer antes que enfrentar este conflicto.» «Me imponen una dirección que no quiero tomar y me siento atrapado.»
Proyecto Sentido (desde la concepción hasta los 3 años):
La madre pudo vivir los primeros meses de gestación sintiendo repulsión, asco o rechazo hacia una situación impositiva (problemas con la pareja, dificultades económicas o el embarazo mismo vivido como una carga pesada).
El inconsciente graba la orden de: «Tienes que rebajarte, tolerar lo que te imponen y endulzar la vida de tu entorno antes que la tuya propia». El niño aprende que no tiene derecho a pensar en sí mismo.
Transgeneracional (el árbol genealógico):
En el árbol genealógico, la hipoglucemia actúa como una solución biológica inconsciente a dramas familiares no resueltos por los ancestros.
Memorias de abuso o invasión, por ejemplo, ancestros que sufrieron situaciones «asquerosas», imposiciones violentas o abusos de poder donde no pudieron defenderse y su única opción fue resistir en silencio.
Si en el árbol hubo pérdidas severas de niños o historias donde manifestar afecto conllevó sufrimiento, el inconsciente familiar programa un rechazo o desconfianza inherente hacia la «dulzura» (amor) para evitar volver a sufrir.
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Imagen: immedicohospitalario.es