Origen emocional de la ESCLERODERMIA

 

La esclerodermia (o esclerosis sistémica) es una enfermedad autoinmune que endurece la piel y puede afectar a los órganos internos.

Se interpreta como una manifestación física de conflictos emocionales no resueltos relacionados con la protección, la desvalorización y la separación.

El sentido biológico de la esclerodermia, es la supervivencia a través de la creación de un escudo o coraza protectora.

El inconsciente no distingue entre una amenaza real (como un depredador) y una amenaza emocional o simbólica (como un entorno familiar hostil o una humillación constante).

Por lo tanto, cuando el cerebro percibe que el entorno es extremadamente peligroso, frío o agresivo, activa una solución de emergencia: endurecer la frontera exterior del cuerpo (la piel) para resistir el impacto. «Tengo que endurecerme para que no me hagan daño”.

Conflictos emocionales asociados a la esclerodermia:

En primer lugar, conflicto de desprotección o agresión externa («la coraza»): El endurecimiento de la piel responde simbólicamente a la necesidad de volverse «inmune» o «duro» ante ataques reales o imaginarios.

La esclerodermia, frecuentemente se asocia a memorias de haber vivido bajo el yugo de una figura de autoridad muy dominante, violenta o intimidante.

El inconsciente biológico dicta: «Tengo que endurecerme para que sus golpes/palabras no me dañen». «Si me muestro blando o vulnerable, me destruyen»

Conflicto de separación dramática o pérdida del contacto: La piel es el órgano del tacto y el contacto social. Sentimientos de «me han arrancado de los brazos de alguien» o haber perdido un contacto esencial de forma abrupta.

Se trata de una separación muy dolorosa, fría y desgarradora de alguien con quien estaba muy unido y siento que con su marcha  (divorcio, muerte, etc.) algo de mí se va también. “Mi madre ha muerto y yo sin ella no valgo nada”, “Me siento como un inútil, desde que estoy separado de…”, “Me siento muy mal de que el otro esté solo, por mi culpa”, “Si se produce esta separación, es que soy un inútil”

Asimismo, puede estar vinculada con un conflicto emocional relacionado con líquidos (reales o simbólicos), pudiendo implicar también “desmoronamiento” de mi vida.

Deberemos prestar atención al simbolismo de los “líquidos”: (agua, dinero, fluidez económica, gastos, mamá, suero, apagar el incendio, lluvia, tormenta, inundación, etc.)

Finalmente, detrás de la esclerodermia puede encontrarse un conflicto de desvalorización profunda:

Al tratarse de una enfermedad que afecta al tejido conectivo y de sostén, suele coexistir un fuerte sentimiento de insuficiencia o de «no valer nada» ante las circunstancias de la vida (por ejemplo, tras la pérdida de un rol familiar o profesional importante). «Nadie me protege, estoy completamente expuesto/a»:

Debemos tener en cuenta significado de la zona del cuerpo en la que se presenta la esclerodermia, por ejemplo:

Manos y los dedos: Son la manifestación inicial más común del síntoma.

Representan el trabajo, la ejecución, la acción de agarrar y la capacidad de dar o recibir.

Miedo o resistencia a «hacer» algo, o la sensación de que las propias acciones están completamente atrapadas u oprimidas por otra persona.

También representa un conflicto de «no poder retener» a alguien (separación de los seres queridos) o la necesidad inconsciente de crear un caparazón en las manos para no ser lastimado por el trabajo que se realiza o por lo que se toca.

El conflicto en las manos se asocia simbólicamente al rol del padre (palma) o proveedor.

Pies y extremidades inferiores: Los pies representan el avance, el camino de la vida, las raíces y el soporte.

El endurecimiento en las piernas o pies simboliza el miedo a avanzar hacia el futuro, las dificultades para “ir o no ir” hacia algún lugar o la parálisis emocional ante la toma de decisiones importantes.

Al ser la zona que conecta con la tierra, se vincula con frecuencia a dinámicas de conflicto, sumisión o separación respecto a la madre.

En el rostro o la boca: El rostro es nuestra carta de presentación y nuestra identidad ante el mundo. El conflicto aquí se relaciona con el miedo a «perder la cara», verse expuesto, juzgado, humillado o perder la propia identidad frente a los demás.

La rigidez facial actúa como un escudo para esconder las verdaderas emociones y evitar que los demás «vean» la vulnerabilidad. En el caso de la disminución en la apertura de la boca, suele simbolizar la incapacidad inconsciente de verbalizar o «tragar» una situación o palabras muy agresivas.

El tórax y el abdomen: Afecta el centro de protección del cuerpo, donde residen los órganos vitales.

Necesidad de proteger la propia vida y el espacio vital más íntimo.

Se relaciona con memorias inconscientes de haber recibido ataques muy directos al corazón de la estabilidad familiar o del propio ser (abusos, violencia explícita o amenazas profundas a la supervivencia).

Órganos internos (esclerosis sistémica): Cuando la condición trasciende la piel y afecta los sistemas internos, los conflictos se internalizan hacia funciones específicas y biológicas del organismo.

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