Causas emocionales de la FISTULA ANAL

Se denomina fistula anal a una apertura anómala del final del recto con el exterior. La mayoría de las fístulas es resultado de un absceso anal.

El sentido de la fístula es el de abrir un canal alternativo de salida de residuos, algo “sucio”. Tal vez, también puede tratarse de una situación inaceptable que no puede salir por la vía natural.

La fístula anal está relacionada a un conflicto emocional profundo de desvalorización e identidad en el territorio, frecuentemente ligado a la necesidad de «limpiar» una suciedad propia o familiar o a una separación dolorosa.

Puede vivirse como la imposibilidad de soltar a alguien o algo que se percibe como tóxico o sucio.

Además, se asocia con sentimientos de sentirse sucio, culpable o avergonzado por sí mismo o por su familia.

El ano está relacionado simbólicamente a la “identidad” del individuo y, a través de él, también marcamos el territorio.

Por lo tanto, una fístula puede reflejar la sensación de no tener un lugar propio, perderlo o tener que marcarlo desesperadamente.

El esfínter se asocia simbólicamente a una función masculina, por lo tanto, se relaciona con el padre y  puede interpretarse como una forma de esquivar las órdenes y normas del padre.

Si yo presento una fistula anal significa que he vivido una experiencia que para mí resultó  sucia, dolorosa, decepcionante y que me ha causado un estado grande de ira y tristeza.

Me siento herido  en lo más profundo de mí ser por una ofensa, infamia, deshonra,  afrenta que he recibido y que me obliga a vivir en un estado de profunda amargura.

Inconscientemente, quiero conservar los “residuos” de ese pasado doloroso para no olvidarlo, para no soltar ese dolor.

Esas emociones y esto me hace vivir en un fuerte sentimiento de venganza, que se vuelve contra mí mismo, a través de la fistula.

“Me destruyó la vida”

“Después de aquello, ya no puedo volver a confiar”

“Ya no puedo confiar más en los hombres, en las mujeres, en la vida”

“No sé dónde poner el culo, me siento desubicado”

Conflicto de identidad: Debo esquivar la presión de la autoridad que no me permite ser yo mismo ni marcar mi territorio.

Por supuesto, si no me identifico con ninguna de las experiencia mencionadas, he de analizar mi árbol genealógico.

Debo buscar en mis dobles historias referentes a actos de sodomía, incestos, abusos, violaciones, etc.

¿Qué situación «sucia» o «asquerosa» (simbólicamente) no puedo dejar pasar o soltar?

¿Siento que debo limpiar la imagen o el honor de alguien en mi familia?

¿He perdido mi lugar o siento que mi territorio ha sido invadido?

Necesitamos comprender que cada experiencia nos hace más fuerte, emocional y espiritualmente.

Hemos de aprender a dejar ir, a olvidar el pasado.

Para ello es necesario que perdonemos y que nos perdonemos, de ésta manera podremos seguir confiando en la vida.

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Imagen: iocir.com

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