Origen emocional de la AMIGDALITIS

La amigdalitis o anginas responden al conflicto biológico general de «no poder tragar el bocado» o «no poder escupir el bocado».

El «bocado» es una metáfora de cualquier cosa que desees obtener o de la que te quieras deshacer desesperadamente.

Principales conflictos emocionales asociados a las amígdalas:

En primer lugar, las amígdalas se afectan por un conflicto de «atrapar el bocado» (principalmente amígdala derecha)

Sientes una gran frustración o ansiedad por algo que consideras vital para ti, que sientes que te corresponde, pero que no logras conseguir.

No lograr que te den un aumento, perder una oportunidad de comprar una casa, que te cancelen un contrato a última hora, o no conseguir la atención/amor de alguien. «Tengo el bocado frente a mí, ya casi era mío, pero me lo han quitado o no puedo alcanzarlo». «Necesito conseguir esto desesperadamente (un trabajo, una aprobación, un dinero, una pareja, un objetivo) pero siento que se me escapa de las manos o que alguien me lo está quitando justo antes de poder saborearlo».

En segundo lugar, la amigdalitis puede ser causada por un conflicto de querer  «escupir o rechazar el bocado» (amígdala izquierda):

Te encuentras en una situación en la que te has visto obligado a «tragarte» algo que te resulta intolerable, tóxico o injusto, y tu inconsciente quiere expulsarlo.

Tener que aceptar una decisión laboral que detestas, soportar un comentario humillante de un familiar, o vivir una situación que te produce «asco» metafórico. «Esto que me están obligando a vivir es indigerible, necesito escupirlo y sacarlo de mi vida ya». «Me obligaron a aceptar una situación que me asquea y necesito escupirla/eliminarla ya».

La imposibilidad de deshacerte de algo: «Estoy atrapado en una situación (o con una persona) que no soporto y no encuentro la forma de sacarla de mi vida».

En tercer lugar, se pueden afectar las amígdalas por un conflicto de «expresión reprimida» (ambos lados) decir tu verdad: La garganta alberga las cuerdas vocales, por lo que es el centro de la comunicación verbal y la autoexpresión.

Su función biológica es emitir el sonido (el grito de alerta, la queja, la defensa de tu territorio).

Cuando te guardas tus opiniones, deseos o enfados por miedo a ser rechazado o castigado, la garganta sufre porque bloqueas su sentido biológico natural de expresión.

Por ejemplo, querer gritarle a tu jefe o a tu pareja lo que verdaderamente piensas, pero contenerte para no generar un problema mayor o por sumisión. «Me dio muchísima rabia tener que tragarme esta situación de injusticia o frustración» «Me guardé palabras llenas de asco, enojo o veneno para evitar un conflicto mayor, y ahora esa porquería acumulada me quema por dentro».

Para la introspección:

«¿Qué es eso que sentía que ya era mío y se me escapó de las manos a último momento?»

«¿A quién o a qué me estoy aferrando con tanta fuerza que me está desgastando la garganta?»

«¿De qué situación, trabajo o persona me quiero liberar desesperadamente pero siento que no puedo ‘escupirla’ de mi vida?»

«¿Qué es eso tan importante que callé por miedo a las consecuencias?»

«¿A quién me quedé con las ganas de gritarle mi verdad?»

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Imagen: todossomosuno.com.mx

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