DISLEXIA, conflictos emocionales que la pueden programar

La dislexia nos habla de la incapacidad o dificultad en la lectura, la escritura, los números o el deletreo de palabras sin que exista ninguna deficiencia intelectual o sensorial, ni ningún trastorno psiquiátrico.

Lo primero que tengo que buscar es si cuando mi madre quedó embarazada de mí tuvo dificultades para comunicárselo a mi padre o a mis abuelos.

Por algún motivo, seguramente por miedo, ella dudaba de informar sobre su embarazo.

Existe una separación, por falta de comunicación entre mis padres y sus padres, es decir, mis abuelos.

“Mis padres tienen mala relación con sus propios padres”, “Quiero estar separado de mis padres”.

También he de averiguar, si cuando yo estaba en su vientre, mi madre tuvo que leer o escuchar como alguien leía algún tipo de documento, testamento, herencia, carta importante que le ocasionó un gran conflicto por tratarse de algo deshonroso y que no hubiera querido nunca tener que leer o escuchar que fuera leído.

Hay niños con dislexia que le cambian el final a sus escritos, entonces vamos a buscar historias donde se le cambió el final a algún suceso, porque alguien no dijo lo que en verdad pasó.

Si hay dificultad con los números, puede que los padres de este niño, tengan problemas de herencias o problemas económicos, como también memorias de pérdidas económicas.

La dislexia también se ha podido programar durante el proyecto sentido, es decir, cuando el bebé  estaba en la panza de mamá.

En esta etapa casi siempre localizamos historias en donde la madre ha dudado, durante un tiempo considerable el tener o no tener al bebé.

Es un estado de confusión, de indecisión y el niño claramente lo “absorbe”.

No sabe si morirá o no, hasta muchas veces vemos una indecisión con respecto al sexo, «quiero que sea un niño» y nace niña o viceversa, entonces desde el momento del nacimiento, este niño demostrará su inteligencia para lograr la aceptación y hacerles entender a los padres de la maravilla que “hubieran perdido” de no haberlo tenido, aunque “aprender” a ser y a hacer lo que hacen los demás y de la misma forma, le cueste mucho trabajo y esfuerzo.

-Es una emoción interna y bastante fuerte de “ellos verán lo maravilloso que soy”.

– Y suelen ser personas muy inteligentes, hasta podríamos llamarlos “genios” o “superdotados”, con una autoestima bastante firme, seguros de sus capacidades, y con problemas para ser aceptados pues “jamás se comportarán, pensarán, actuarán como los demás”.

Ser “como todos”, no es la meta de un disléxico, ellos vienen a sobresalir.

Si mi madre no vivió ninguna de estas experiencias el origen de la dislexia puede estar relacionado con historias en la familia que no quiero o no puedo contar.

El inconsciente pone obstáculos para que no se exprese eso que es peligroso que se diga.

“No puedo hablar de los secretos del clan”.

Por otra parte, también puede haber existido en el clan alguna experiencia en la que ha habido confusión ante la incapacidad de no poder reconocer a un miembro de la familia.

Ha podido ser porque el cuerpo desapareció o se quemó o porque no permitieron verlo.

Esta experiencia queda grabada en el inconsciente emocional de la familia como un drama no solucionado, con respecto a no haber “reconocido” a un miembro.

Es necesario averiguar la lateralidad biológica de la persona, puesto que puede tratarse de una persona zurda pero que fue obligada a manejarse con la derecha y, como consecuencia, tiene dificultades para expresarse.

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Imagen: billiken.lat

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