Relaciones interpersonales de un DESCONFIADO (controlador) (1)

El desconfiado es una persona especialmente seductora, con un gran carisma y un atractivo personal que llama poderosamente la atención de cualquiera con la que se relacione.

Suele ser cordial, amable, generoso y lleno de energía y vigor.

En la temática de las relaciones es donde se encuentra más en su plenitud.

Como consecuencia de poseer un ego muy fuerte, tendrá dificultades para relacionarse, ya que solo piensa en sí mismo.

Desde el ego, solo se puede amar de forma condicional, por eso, la persona que se encuentra atrapada en esta estructura solo está abierta a amar a quienes lo aman.

Para él las relaciones interpersonales no son de igual a igual, por el contrario, las personas con las que se relaciona las considera en términos de amigos o enemigos.

Los amigos han de ser complacientes, leales y tienen que apoyarle, al igual que le ocurrió a él con su progenitor del sexo opuesto.

Todas las personas que no adopten este rol, es decir, que no le reconozcan, serán consideradas enemigos y estarán bajo sospecha, por lo que pasará a ejercer el control sobre ellas.

Solo se relaciona con quienes le necesitan, de esta forma él no tiene que expresar su propia necesidad y esto le da poder.

Mientras se le necesite y pueda controlar la relación, permitirá cierto grado de acercamiento. Desempeñará con frecuencia el rol de salvador con las personas de su entorno.

No admite ni acepta ser utilizado y traicionado por los demás, por eso dedica toda su energía en intentar controlar a todas las personas con las que se relaciona.

Si, en algún momento, descubre que ha traicionado a alguien al haber incumplido una promesa, argumentará con todo tipo de justificaciones.

Incluso, es capaz de recurrir al autocontrol y al engaño si es necesario, para evitar la verdad.

Al principio, suele mostrarse de forma agradable, encantadora, seductora y alegre.

Es muy probable que se les tome afecto muy rápidamente y que nos sintamos encantados de haberle conocido.

Tras haber transcurrido cierto tiempo, uno se va sorprendiendo y, poco a poco, nos damos cuenta de que, en realidad, no se parece a la persona que habíamos pensado que era.

El desconfiado puede pasar de ser querido y admirado a ser despreciado.

Son individuos que prometen y prometen, pero nunca llega a nada, todo se queda en palabras.

Poco a poco, los otros se cansan de esperar, se muestran decepcionados y terminan abandonándolo, con lo cual, se produce aquello que tanto teme, la traición.

Procura no revelar sus necesidades y trata por todos los medios que sean los otros los que le necesiten a él.

Suele tener un estado de ánimo inestable.

Puede pasar, en cuestión de minutos, de mostrarse atento, amable, cariñoso y al momento siguiente puede experimentar un fuerte enfado por lo más insignificante.

Por supuesto que dicho comportamiento tan cambiante confunde enormemente a los que conviven con él y no saben muy bien a qué atenerse e, incluso, pueden sentirse traicionados. (Continuará en una próxima entrada)

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Imagen: coachingtobe.es

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