1º) La primera manera para desconectar de la mente es enfocando la atención en el cuerpo, no en tu cuerpo sino en el cuerpo.
Puedes empezar al levantarte por la mañana, conecta con tu cuerpo haciendo tres respiraciones profundas, la respiración te lleva siempre al momento presente.
Siente las manos, las piernas, la espalda, solo sentir.
Siéntelos como lo que son, no son algo tuyo, es algo de la naturaleza, es algo que está vivo y no necesita de la mente.
2º) La segunda manera es enfocando la atención hacia lo que estás haciendo, hacia la actividad que estás realizando, siéntela.
Si estás caminando, siente los pies en contacto con el suelo, observa el movimiento ondulante de las caderas, de los brazos, solo observa, sin juzgar.
En la ducha, presta atención al agua que cae sobre la cabeza y el resto del cuerpo, siente tu mano enjabonándote el cuerpo.
Al comer, pon atención plena al sabor, el olor de la comida, mastica cada bocado conscientemente.
Si estás fregando, limpiando, conecta con la actividad e intenta percibir todas las sensaciones.
3º) La tercera manera para desconectar de la mente es la autoindagación.
¿Quién está experimentando esto?
Cuando un estado mental o emocional está presente, por ejemplo:
Estoy triste, enfadado o me siento frustrado, inmediatamente nos hacemos esta pregunta, ¿quién está experimentando esto?
La respuesta obvia es: yo. ¿Quién es este yo?
Por supuesto, no miro hacia el pensamiento, emoción o situación que me perturba ni trato de suprimirla sino que dirijo la atención hacia adentro, hacia la Presencia, conecto con mi propia interioridad: ¿Quién soy yo?
¿Quién observa a los pensamientos, a las emociones o identificaciones, quién es el que percibe todo esto?
Cuando el pensamiento “yo” deja de identificarse con otros pensamientos y los objetos, lo que queda es una experiencia de ser.
La auto indagación nos lleva a combatir las tendencias mentales del ego y reconocer el Ser de una manera directa.
Sin embargo no es suficiente sólo entenderlo mentalmente, sino que es necesario experimentarlo.
No se trata simplemente de repetir «¿Quién soy yo?» como un mantra, lo cual no tendría mucho valor.
El objetivo de la auto-indagación es enfocar la mente en su fuente, excluyendo todos los pensamientos y conceptos.
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