ERES AUTÉNTICO O ESTÁS CONDICIONADO POR EL QUÉ DIRAN

Desde pequeños hemos sufrido el condicionamiento familiar, social, religioso, etc.

Con el paso del tiempo nos hemos ido identificando con ese condicionamiento que encaja en el molde establecido pero que, la mayoría de las veces, no concuerda ni refleja lo que sentimos ni lo que queremos ser.

Hemos creado inconscientemente una estructura para no sentirnos señalados y rechazados por nuestro entorno pero que, al mismo tiempo, nos aparta de lo que realmente somos.

Dicha máscara o personalidad se ha convertido en una armadura que nos protege de los juicios y señalamientos de los demás de una forma ilusoria e impide, al mismo tiempo, la conexión con nuestra realidad interna.

Detrás de esa mascara hemos escondido ilusoriamente nuestra sombra, es decir, hemos intentado reprimir emociones como el enfado o la tristeza porque no están bien aceptadas o sacan a relucir nuestra debilidad.

Y, al mismo tiempo, nos hemos apartado de deseos y sueños para no ser tratado de egoísta.

Pero todo eso que hemos intentado negar o reprimir no desaparece de nuestra vida, como si de magia se tratara, sino que se acumulan en el interior.

En ocasiones se manifiesta en forma de síntoma o enfermedad y, en otros casos, aparecen como frustraciones, inseguridad, vacío, incomodidad, etc.

Deshacernos del condicionamiento, de la máscara no es una tarea fácil, el desprendimiento de ellas implica enfrentar e integrar todo aquello que hemos reprimido.

Esta actitud conlleva afrontar con coraje y valentía el miedo a ser rechazado y a quedarnos solo.

Pero el riesgo merece la pena porque cuando empezamos a mostrarnos tal como somos descubrimos que nuestro valor no está en la opinión y en los juicios de los demás sobre nosotros, sino en la paz que sentimos cuando nos expresamos y mostramos con autenticidad.

Para descubrir, identificar y tomar consciencia de las máscaras que llevamos y poder liberarnos de ellas podemos reflexionar sobre las siguientes cuestiones:

¿Estás siendo honesto/a contigo mismo?

¿Eres capaz de decir “no” cuando se te propone algo que tú no quieres?

¿Estás haciendo algo por obligación o por deber?

¿Qué cosas haces solo por complacer a otros?

¿Qué decisiones tomarías si nadie te estuviera mirando?

¿Hay algo qué te gustaría probar si no tuvieras miedo al qué dirán?

¿Eres capaz de negarte a asistir a algún evento que no te apetece y en su lugar dedicar tiempo a realizar aquello que te apasiona?

No se trata de cambiar por completo tu vida de un día para otro, sino de empezar con pequeños pasos, cosas sencillas como salir a caminar, leer un libro, pintar, aprender una actividad nueva con la que tú resientas, etc.

¿Qué pequeño paso puedes dar hoy que se acerque a tu verdad y, por lo tanto, siendo fiel a ti mismo?

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