Tipo de mioma, según su ubicación: Los miomas uterinos no se ven como un simple fallo biológico, sino como una respuesta física a un conflicto emocional profundo relacionado con la maternidad, la creatividad, la familia y el «nido».
El útero representa la casa interna, el lugar donde se gesta la vida y los proyectos.
Tipos de miomas, según su ubicación y su significado emocional:
En primer lugar, los miomas intramurales: Se desarrollan dentro de la pared muscular del útero. La capa muscular (miometrio) está vinculada directamente con la desvalorización y la estructura.
Un mioma en esta zona suele reflejar la sensación de «no ser capaz» de sostener un embarazo, de no ser una buena madre, o de carecer de la estructura familiar o de pareja necesaria para «retener» o proteger un hijo.
También simboliza el esfuerzo desmedido por mantener unida a la familia frente a situaciones de sumisión o abuso.
El cuerpo fabrica más músculo para hacer el útero «más fuerte» ante la creencia inconsciente de que tu estructura actual no resistirá. «No soy lo suficientemente fuerte para sostener este nido o a mi familia».
En segundo lugar, está otro tipo de mioma denominado subseroso (hacia el exterior del útero):
Al crecer hacia el exterior, representan conflictos proyectados hacia afuera del nido. Frecuentemente se asocian con proyectos, metas o sueños frustrados ajenos a la maternidad biológica (un negocio que no prosperó, una carrera estancada, un ideal que «no pudo florecer»).
También puede simbolizar la presión ejercida por el entorno externo o la familia política respecto al rol materno. «Siento que la gente de fuera se mete en mi territorio íntimo y no puedo defenderme».
Otro tipo de mioma son los submucosos (hacia la cavidad interna): Crecen justo debajo de la capa interna (endometrio) y sobresalen hacia el interior del útero.
El endometrio es el tejido de recepción celular para el bebé. Cuando los miomas crecen aquí, el conflicto suele estar intensamente ligado a un hijo que no llegó o que se perdió (pérdidas gestacionales, abortos).
El cuerpo fabrica una «masa» en la cavidad simulando un embarazo para intentar «llenar» simbólicamente ese vacío o espacio que quedó desocupado en el nido. «Necesito llenar urgentemente el vacío que dejó mi hijo».
También se atribuyen a un «hijo simbólico» (un negocio propio, un proyecto creativo o una obra que se interrumpió abruptamente o no pudo nacer).
Finalmente, están los miomas pediculosos, conflicto de apego y separación contradictoria:
Quieres alejar un problema o una persona, pero te resistes a cortar el lazo definitivo. Sientes que estás cargando con un lastre o una responsabilidad familiar que te agota, pero la lealtad te impide soltarla. «No puedo soltar este vínculo, aunque me pese y esté colgando de un hilo». «Mi hijo o mi proyecto se está alejando de mí (independencia) y tengo pánico de perder el control o el contacto con él».
Por otra parte, también existe otra vivencia que puede causar un mioma y se trata del conflicto de «la pareja infantil» o ausente: Cuando la mujer siente que su pareja es un «hijo más» al que tiene que mantener, educar o proteger, en lugar de un compañero adulto. Al no haber un hombre maduro para fecundarla espiritualmente, el útero «se fecunda a sí mismo» creando el mioma.
De la misma manera, la mujer puede tener el deseo profundo de tener un hijo con una pareja que se niega a tenerlo, o la imposibilidad de tenerlo por separación.
El cuerpo biológico reacciona al deseo ferviente creando su propio «fruto».
El impacto del árbol genealógico o transgeneracional:
Muchas veces, el conflicto no se originó en la vida presente de la mujer, sino en las vivencias de sus antepasadas (madre, abuelas, bisabuelas).
El mioma puede ser la manifestación de un «drama familiar no resuelto». Si en el árbol genealógico hubo mujeres que murieron dando a luz o bebés que fallecieron al nacer, el inconsciente familiar guarda el trauma: «Tener hijos es peligroso/mortal».
El mioma actúa como un «tapón» o una masa que ocupa el espacio para impedir biológicamente un embarazo real, protegiendo así a la mujer de morir.
Además, cuando en generaciones pasadas se ocultaron abortos, muertes tempranas o hijos fuera del matrimonio, el mioma puede aparecer en las siguientes generaciones para «darle cuerpo y lugar» a ese ser que fue excluido o borrado de la historia familiar.
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Imagen: webmd.com