Conducta de una persona DESCONFIADA en el aspecto físico y material

La persona desconfiada no le tiene apego a los bienes materiales en sí mismos, pero si a lo que esos bienes puedan reportarle, como poder, fama, reconocimiento, etc.

Si este objetivo se cumple entonces si estará muy orgullo de sus posesiones.

A nivel económico vivirá siempre por encima de sus posibilidades, con tal de aparentar. En caso de que posea una suma grande de dinero, no será ahorrador, sino que lo invertirá en toda clase de cosas que le den fama, reconocimiento y notoriedad.

Del mismo modo, nos podemos encontrar con personas desconfiadas que presuman de no tener ningún interés por el dinero e, incluso, puede que se dediquen a colaborar de forma desinteresada por una buena causa, con el objetivo de que sea reconocido por ello.

El individuo con tendencia a la desconfianza difícilmente contrae deudas con los demás. Si en alguna ocasión se viera obligado a ello, tratará por todos los medios de devolver el dinero lo más rápido posible.

Lo hace para evitar que su reputación se vea afectada, lo cual tendría unas consecuencias muy dolorosas para él.

A la persona desconfiada también le resulta muy difícil avalar a alguien por una determinada cantidad de dinero.

Si la otra persona incumpliera el pago, se sentiría profundamente traicionado y no podría soportarlo.

El objetivo de la persona desconfiada, como pretende en todas las facetas de la vida, es hacerse notar, no pasar inadvertido.

Trata de ser el más atractivo, elegante, guapo, etc. Por eso, presta mucha atención a la ropa, con el único propósito de lucirse.

Para llamar la atención, llevará ropa de colores vivos, de marcas conocidas, originales, especiales, que le proporcionen una excelente apariencia física y sea apreciada y reconocida por los demás.

En cuanto a la alimentación, no suele ser muy equilibrado. Si está muy ocupado, puede hasta olvidarse de la comida.

Sin embargo, en otras ocasiones puede abusar y comer más de lo que su cuerpo le pide y, además, siempre lo hace con rapidez, por aquella sensación que tiene de que le falta tiempo.

En general, le gusta aderezar su comida, abusando especialmente de la sal y la pimienta.

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