Origen emocional de la MASTITIS

El pecho simboliza la función materna de cuidar y alimentar, por lo que una inflamación (mastitis) se interpreta como una manifestación de tensiones reprimidas en el ámbito familiar o de la pareja.

La mastitis está vinculada a conflictos emocionales de protección, la falta de apoyo, disputas dentro del «nido» (el hogar o la familia) o la separación en el ámbito de la maternidad y la nutrición de los hijos.

El sentido biológico de la mastitis varía según el tejido afectado, pero en general responde a una respuesta de emergencia para aumentar la producción de leche o proteger el tejido frente a una amenaza de separación o peligro en el nido.

Conflictos emocionales asociados a la mastitis:

En primer lugar, conflicto de autoexigencia y frustración en la maternidad: Sentimientos de culpa por no ser una «madre perfecta» o percibir que el bebé está en peligro y no saber cómo protegerlo adecuadamente.

Conflictos con la pareja: Sensación de falta de apoyo por parte del cónyuge en el cuidado de los hijos o del hogar.

El resentimiento reprimido ante esta desconexión se traduce inconscientemente en una inflamación.

«Me siento completamente sola cargando con todo el peso del hogar y de los hijos».

«Siento que tengo dos hijos: mi bebé y mi esposo, a quien también tengo que mantener y cuidar».

Otro podría ser conflicto de desilusión y ruptura del ideal de la pareja: Aparece cuando la pareja comete una acción que destruye la confianza o la seguridad que brindaba al nido (infidelidades, devaluaciones o peleas constantes). «El hombre en el que confié para formar esta familia me ha traicionado o devaluado». «Siento un desgarro profundo porque el nido que construimos se está destruyendo por nuestras peleas».

También puede ocasionar mastitis el conflicto de contacto no deseado» o rechazo sexual: El dolor físico y la inflamación de la mastitis actúan como un «escudo protector».

El cuerpo dice «no» a través del síntoma cuando a la mujer le cuesta poner ese límite de forma verbal o consciente.

«No quiero que me toque» o «Me siento obligada a cumplir sexualmente cuando toda mi energía está puesta en la crianza».

Asimismo, puede haber ocurrido un conflicto de nido o separación: Se asocia a la preocupación extrema por la seguridad, el cuidado o la protección de la cría (el bebé) o de un miembro del entorno cercano.

Están relacionados con la desconexión, el rechazo o el miedo a que te arrebaten a alguien, o bien, el deseo inconsciente de cortar el vínculo por estrés. «Me han arrancado a mi hijo (o a un ser querido) del pecho; me siento separada a la fuerza». «No quiero amamantar / No quiero dar esto de mí, pero me siento obligada a hacerlo». «Quiero proteger a mi hijo de su padre (o del entorno), quiero invadir su espacio para que nadie lo toque».

De manera similar puede manifestarse este síntoma por un conflicto entre ser «madre» y ser «mujer»: La mastitis también puede reflejar una crisis de identidad donde el rol de crianza fagocita la vida íntima.

Rabia acumulada por sentir que las necesidades propias han sido completamente anuladas para satisfacer las demandas familiares. «Tengo dificultad para encontrar un equilibrio entre cuidar de mis hijos y sentirme una mujer plena». «Me da culpa desear recuperar mi cuerpo, mi espacio o mi sexualidad»

Finalmente, puede presentarse mastitis si hay frustración por la lactancia o la crianza «fallida»:

Ocurre cuando la realidad de la maternidad no cumple con las expectativas idílicas que la mujer había planificado. «Mi bebé no gana peso», «No me sale suficiente leche», «Me duele amamantar y me siento un monstruo por desear que la toma termine».

Según la lateralidad (diestras biológicas):

Pecho Izquierdo (madre/hijo): Generalmente se asocia al conflicto «madre/hijo» (sentirse mala madre o temer por el bienestar del hijo).

En mujeres diestras biológicas, también puede reflejar problemas con la propia madre. «Siento que mi madre me juzga o me ahoga».

Pecho Derecho (pareja/colaterales): El sentimiento va dirigido hacia iguales, como el esposo, los hermanos, el padre o compañeros de trabajo. «Mi pareja no me apoya en la crianza, me siento sola manejando el hogar» «Siento que mi esposo actúa como un niño al que tengo que mantener» (En mujeres zurdas biológicas, la lateralidad se invierte).

Si desea conocer más acerca del origen emocional de las enfermedades o saber sobre el propósito del alma puede adquirir mis libros haciendo clic sobre el enlace de Amazon:

Imagen: consumer.es

Deja una respuesta