El individuo con herida de humillación no se atreve a trabajar solo, sino que quiere hacerlo siempre con alguien más.
Debido a su falta de autonomía, teme trabajar por su cuenta y riesgo.
La persona con herida de humillación o masoquista pone todo su empeño en lo que hace.
Por eso suele ser una persona muy trabajadora, rozando la autoexplotación, pero cuando él quiere.
Si no es así, mostrarán una gran resistencia a cualquier actividad que se le solicite y se mostrará muy reticente a colaborar y a encontrar soluciones que pudieran redundar en un beneficio para todos.
Por supuesto, siempre intentará excusarse: «Es preciso que las cosas vayan mal».
Utiliza la actividad física para calmarse y alejarse de sí mismo.
Si ocupa un puesto de responsabilidad, proyectará su negatividad, su resentimiento y su odio en las personas que están a sus órdenes y no será muy agradable trabajar con él.
Más bien todo lo contrario, el se las arreglará para que el trabajo sea duro y les cueste mucho conseguir cualquier objetivo.
«Aquí no se viene a pasarlo bien…».
La persona con herida de humillación ante cualquier circunstancia, proyectará la culpabilidad en sus empleados y les recriminará su ineptitud y su incompetencia.
Le cuesta mucho delegar la responsabilidad en otras personas y otorgarles el poder, porque él mismo carece de ese aspecto de su personalidad desde que se lo arrebataron.
Si, por el contario, ocupa un puesto de subalterno, como es natural, adoptará una actitud de sumisión con rencor y cólera hacia sus compañeros y jefes y clara irresponsabilidad para desempeñar su trabajo.
LA RELACIÓN CON EL TIEMPO:
Por su tendencia a contener y a guardar todo lo que siente dentro, cree que el tiempo no se mueve, siempre es el mismo.
Es como si estuviera en un círculo vicioso, atascado, dando vueltas y vueltas, sin saber cómo abandonarlo.
Puede experimentar el tiempo como si no fuera constante y sufriera interrupciones.
Por eso, cuando tiene que expresar una idea las palabras no le fluyen de manera continua y pueden producirse intervalos de tiempo, como un vacío, entre una palabra y otra.
Es como si su mente fuera un puzle y cuando encuentra una pieza tiene que esperar hasta localizar la siguiente para poderla encajar.
Está muy influenciado por el pasado y se regocija en él, debido al temor a que las experiencias negativas se repitan.
Tiene la tendencia a hacerlo todo lentamente.
Cree que “no tiene tiempo” para sentirse bien, siempre está sufriendo.
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