La relación con el poder en la estructura de carácter rígida.
El individuo de personalidad rígida tiene miedo de enfrentarse u oponerse a la autoridad.
Principalmente, porque puede significar la posibilidad de haber cometido un error.
En principio porque es algo que le aterra y, en segundo lugar, porque no le agradan las amenazas o que puedan tomar represalias en su contra.
Suele desconfiar de la autoridad e, incluso, puede atreverse a criticar alguna norma o programa establecido.
Sin embargo, no estará dispuesto a proponer alguna otra alternativa o propuesta, por su mencionado miedo a equivocarse.
No obstante, siempre espera ser reconocido por su dedicación y trabajo.
Él prefiere ser dirigido por una autoridad competente basada en reglas muy concretas y en la que recaiga absolutamente el poder de tomar decisiones.
De esta manera, sabe lo que tiene que hacer, se sentirá seguro y asumirá su responsabilidad.
Sin embargo, el individuo de estructura de carácter rígida puede mantenerse firme frente a cualquier oposición si está convencido de que su opinión es correcta, de que tiene razón.
Cuando sabe que está en la dirección correcta genera una gran fuerza interior y desaparece la autocrítica, el miedo a cometer errores, así como su preocupación por la opinión de los otros.
No le interesa el poder personal, ni que le admiren o adulen por ello, todo lo contrario, el público no es su fuerte, no lo necesita y no le interesa.
En el caso de que ostente un puesto de poder, siempre se las arreglará para permanecer en la sombra y, desde ahí, mover los hilos con mano dura e implacable.
Mantendrá un trato distante con las personas que están bajo su égida y les dirigirá de manera muy exigente y severa.
Solo le interesa el poder en la medida en que le facilita el control de la situación.
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