La función para la cual la naturaleza y la evolución diseñaron la muñeca se resume en dos palabras clave: flexibilidad y precisión.
La muñeca es la articulación que permite que la mente y la mano se conecten de forma eficiente.
El dolor en la muñeca es siempre una señal de reparación tras un conflicto de desvalorización en el gesto, el movimiento o la acción.
El síntoma (el dolor o la inflamación) no aparece por error; biológicamente tiene la función de obligarte a detener e inmovilizar la articulación para que el tejido (tendón, hueso o cartílago) pueda reestructurarse y sanar.
El sentido biológico del dolor en la muñeca es para frenar o modificar la forma en que ejecutamos nuestras acciones.
Conflictos principales asociados al dolor de muñeca:
En primer lugar para obligarnos a parar una acción que nos desvaloriza. Si estamos realizando un trabajo, una tarea o una manualidad bajo mucha presión, o sintiendo que «no somos lo suficientemente bueno» en ello, el cerebro envía dolor a la muñeca.
Al dolernos la articulación, nos vemos obligado a detener el movimiento. Es la forma que tiene la biología de decirnos: «Si haces esto te hace sentir inútil o desvalorizado, te impido hacerlo para proteger tu autoestima».
En segundo lugar para no someternos a las órdenes de otro
La muñeca es la articulación que flexiona la mano para ejecutar órdenes. Si nos duele o se inflama, la muñeca se vuelve rígida.
Al perder movilidad, biológicamente quedamos incapacitados para ejecutar esa orden o directriz con la que no estábamos de acuerdo (por ejemplo, el mandato de un jefe autoritario o una exigencia familiar). Es como una huelga biológica.
En tercer lugar para equilibrar el «dar» y el «recibir»
La muñeca nos permite extender la mano para ofrecer ayuda o para tomarla.
Si el dolor aparece tras vivir una situación donde sentimos que dimos demasiado y no nos lo reconocieron (o nos negaron el apoyo), el dolor actúa como un muro.
Nos obliga a retirar la mano para que dejemos de desgastarnos por personas que no nos valoran.
En cuarto lugar para gestionar un conflicto de «pérdida de control»: La muñeca da la precisión final a nuestros movimientos (conducir, escribir, sujetar algo con firmeza).
Si sentimos que estamos perdiendo el control de una situación laboral o económica, el dolor o la inflamación (en fase de reparación) intentan «reforzar» la articulación.
El cerebro interpreta que necesitamos una muñeca más fuerte o rígida para «agarrar con más fuerza» el timón de tu vida.
El sentido biológico según el movimiento que nos duele:
Si nos duele al «extender» la mano hacia adelante: El cuerpo nos frena el gesto biológico de ir a ofrecer nuestra ayuda o de ir a rescatar a alguien.
Si nos duele al «sostener» peso: El cuerpo nos obliga a soltar la carga de la otra persona que nos hemos echado a la espalda.
¿Qué actividad o trabajo estoy haciendo actualmente que siento que me cuesta mucho esfuerzo o que ya no quiero hacer?
¿Hay algo que «tengo que hacer» por obligación en mi día a día que va en contra de mis verdaderos deseos?
¿Siento que mis manos están «atadas» ante una situación laboral o familiar en la que no puedo actuar como me gustaría?
¿En qué aspectos de mi trabajo o de mis tareas diarias siento que no soy lo suficientemente bueno/a o eficiente?
¿Siento que las personas que me rodean (jefes, pareja, familia) no valoran el esfuerzo y el trabajo que realizo con mis manos o mi mente?
¿Me estoy exigiendo perfección absoluta en una tarea y me castigo internamente si no sale perfecta?
¿A qué cambio de rumbo o nueva forma de hacer las cosas me estoy resistiendo con fuerza?
¿Siento que he perdido el control sobre cómo se gestionan las cosas a mi alrededor y eso me genera frustración?
¿Qué peso, responsabilidad o situación siento que ya no puedo seguir sosteniendo por mí mismo/a?
¿Me cuesta pedir ayuda o delegar tareas, asumiendo que «si no lo hago yo, nadie lo hará bien»?
(Véase: Muñeca)
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Imagen: clinicazorin.es