Los conflictos emocionales que pueden causar LIPOMAS

Desde la perspectiva de las Leyes Biológicas, la grasa representa reservas y protección, por tanto al generarse un lipoma el organismo está intentando proteger de forma muy localizada una zona específica que se ha sentido agredida, desvalorizada o estéticamente rechazada.

El conflicto biológico asociado a los lipomas se relaciona con una vivencia de desvalorización combinada con una sensación de indefensión o desprotección ante una situación no resuelta.

Es la experiencia de «necesito protegerme pero no sé cómo», vivida de forma silenciosa y entonces el cerebro envía grasa a dicha zona para protegerla biológicamente.

Conflictos emocionales principales que causan lipomas:

Necesidad de protección tras haber vivido un impacto, agresión o «golpe» emocional (o físico) en una zona concreta.

La grasa actúa como un cojín biológico para que los futuros impactos no duelan tanto. ¿De qué o de quién no puedo defenderme o quitármelo de encima?

Asimismo el lipoma puede ser consecuencia de una desvalorización estética local:

Por ejemplo si siento que una parte específica de mi cuerpo es fea, imperfecta o desagradable.

El cerebro responde acumulando grasa allí para «ocultar», «rellenar» o proteger esa zona de las miradas o juicios externos.

“Me siento juzgado, desvalorizado estéticamente y además me sale una bola de grasa para que todos se fijen en ella”,

“Quisiera que todo lo que los demás dicen de mí me resbalara”, “No me gusta ser tan sensible a los comentarios ajenos, a las críticas”

De la misma manera puede aparecer un lipoma por un conflicto de carga no resuelta («cargar con algo o alguien»).

Frecuentemente asociado a lipomas en espalda, hombros u otras zonas de «carga».

Este conflicto refleja la vivencia de sostener responsabilidades, personas o situaciones que la persona siente que no le corresponden, pero que asume por lealtad, culpa o miedo al abandono.

Conflicto por encapsulamiento de una emoción prolongada, especialmente tristeza, resentimiento, miedo o una situación que no se ha podido digerir ni eliminar.

El cuerpo opta por «encapsularla» y el lipoma se convierte en el contenedor de esa emoción no expresada.

El significado según la localización:

Si el lipoma aparece en los brazos estará relacionado con el trabajo, la acción, o la capacidad de «abrazar» o retener a alguien.

Cuando se manifiesta en la espalda expresa el sentimiento de cargar con demasiadas responsabilidades, falta de apoyo, o sentirse desprotegido por la espalda («ataques por la espalda»).

“Se ríen de mí a mis espaldas”, “Me protejo de un golpe que he recibido”

En el abdomen nos habla de la necesidad de proteger los órganos vitales o conflictos relacionados con la familia y las entrañas.

Un lipoma en los muslos o piernas nos indican conflictos de dirección, oposición a avanzar, o desvalorización del propio atractivo físico.

Si se manifiesta en la cara me indica: “Se ríen de mí en mi propia cara”, “Me protejo de un beso o de una caricia no deseada”

El lipoma suele crecer o hacerse evidente durante la fase de reparación (vagotonía), es decir, cuando el estrés del conflicto original empieza a disminuir o la persona siente que ya ha superado el peligro inicial, por lo que el cuerpo procede a encapsular el tejido sobrante.

Preguntas para la reflexión:

¿Qué es lo que siento que debo cargar y que en realidad no me corresponde?
¿De qué o de quién he sentido que debo protegerme sin tener los recursos para hacerlo abiertamente?
¿Existe en mi historia familiar una experiencia de carencia o pérdida que aún no ha sido llorada?
¿En qué área de mi vida me cuesta «soltar», ya sea objetos, relaciones o emociones?

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Imagen:mdsaude.com

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