Herida de ABANDONO, enfermedades a las que son más vulnerables

Una de las consecuencias de la insatisfacción constante en el individuo con herida de abandono es la depresión.

La tendencia a la depresión es típica de la personalidad, debido quizás a su bajo nivel de energía.

La persona con herida de abandono es proclive a pasar de la exaltación a la depresión en intervalos cortos de tiempo.

Por otra parte, están expuestos a sufrir fuertes dolores de cabeza; a nivel físico quizás por las tensiones del cuello y la cabeza y, a nivel psicológico, por su tendencia a querer resolver sus conflictos a través del intelecto, en lugar de emprender acciones.

También expresan cierta desvalorización intelectual.

Otro síntoma que puede padecer, con cierta frecuencia, son los vértigos. Puede ser debido al miedo que tiene para efectuar movimientos, cambios en su vida. Enfrentarse a estas situaciones le hace aflorar su inseguridad.

El individuo con herida de abandono también es proclive a padecer de estreñimiento.

El estreñimiento aparece por la excesiva absorción de agua en el intestino.

El agua siempre hace referencia a la madre (el primer referente, procedemos del medio líquido del útero de nuestra madre).

Suelen padecerlo aquellas personas que aún están esperando el amor de su mamá.

La falta de agua (símbolo de la madre) en sus heces, equivale al anhelo de la madre, «quiero conservar el amor de mi madre», «estoy esperando todavía el amor de mamá». A nivel psicológico, es sinónimo de avaricia y tacañería propio de personas que les cuesta mucho dar e intentan retener a toda costa y conservar sus cosas, aferrarse a sus bienes materiales, motivados por un sentimiento de falta y carencia.

Pueden ser frecuentes ciertas tensiones a nivel de la laringe (miedo) y la faringe que está relacionada con un «bocado, pedazo» (real o simbólico) que no podemos tener, tragar, degustar, etc. «Quiero atrapar y retener la esencia de mi madre». «Quiero retener el pedazo en la garganta para que no me lo quiten». «No consigo atrapar el amor de mi pareja». «No puedo expresarme». «No puedo ser creativo». «No recibo el alimento que deseo».

La persona con herida de abandono puede tener problemas en las mandíbulas y en los dientes, ambos relacionados con masticar, morder (agresividad) o atrapar algo «bocado».

También tienen cierta tendencia a padecer miopía, a nivel físico como consecuencia de la debilidad en sus ojos y a nivel psicológico, por estar centrados excesivamente en prevenir los peligros que le pueden venir por detrás y por el miedo a un futuro incierto.

Llevado por la sensación de vacío y carencia es propenso a los excesos en general, de alimentos, tabaco, alcohol, drogas, sexo, etc.

La necesidad insatisfecha en su infancia le conduce a la dependencia de cualquier cosa que él piense que puede llenarlo y que le cause placer.

Esto le puede llevar al hartazgo, pero no sabe cómo poder evitarlo.

¿Cómo va a poder privarse de algo voluntariamente, cuando en su inconsciente persiste la herida de la carencia?

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