Las relaciones interpersonales cuando hay miedo al rechazo

El fraccionado o persona que ha sufrido rechazo tiene fijada la idea de que relacionarse no merece la pena porque el mundo exterior es poco interesante en comparación a su rico, aunque desconectado, mundo interior.

Las relaciones personales le agotan.

No está dispuesto a poner su tiempo y su energía a disposición de los demás (hemos de tener en cuenta que las conexiones energéticas y emocionales que establecieron con sus padres no fueron muy saludables, por consiguiente, no cuentan con un modelo con el que conectarse a los demás).

Como es normal tratándose de una persona poco comunicativa que casi siempre está en las nubes envuelto en sus pensamientos y en sus fantasías, que evita implicarse, comprometerse y asumir la realidad de la vida, va a tener muchas dificultades para entrar en relación con los demás.

Prefiere la soledad. Desde pequeño, se muestra solitario y aislado, tiene pocos amigos en el colegio y lo mismo ocurrirá de adulto.

En ocasiones, puede hacer amistades para toda la vida, siempre que se les permita independencia y libertad para retirarse cuando lo considere necesario.

El uso de la voluntad para motivar sus acciones da a la conducta un aspecto de insinceridad. «Un comportamiento como si», es decir, como si estuviera basado en el sentimiento, pero, en realidad, las acciones no lo expresan.

Suele ser de carácter dulce y amable y tiene la tendencia a dejarse llevar en su convivencia con los demás, fundamentalmente porque desea evitar cualquier tipo de confrontación y, por supuesto, si surge alguna contrariedad, se aparta física o mentalmente sin dejar ni rastro.

Ante cualquier grupo, reunión, asociación, etc. se mostrará muy interesado en saber de antemano los detalles concretos sobre todo lo que se va a hablar, o a cerca de los asistentes, etc.

Puede mostrarse amistoso si previamente conoce las expectativas de sus interlocutores respecto a él mismo.

Si en algún momento desea algo de alguien y la persona está en otra cosa, se marchará sin decir nada y suprimirá su deseo, pues está convencido de que no es lo suficientemente importante como para distraer o molestar al otro.

Algunos pueden desarrollar una gran sensibilidad interna hacia todo lo que le rodea.

Puede percibir el calor y la seguridad que le brindan las personas que conviven con él o, por el contrario, también se da perfectamente cuenta cuando está alguien enfadado, aunque no se lo exprese.

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Imagen:adamedtv.com

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