Las personas con herida de abandono pueden sentir que deben ser autosuficientes y esforzarse en exceso para demostrar que no necesitan ayuda de nadie.
Sin embargo, en lo más profundo se siente con el derecho a ser apoyado, alimentado y satisfecho por los otros.
En su inconsciente está muy arraigado el miedo a la carencia y al abandono y, por consiguiente, tiene verdadero pánico a la soledad, a estar solo y no ser alimentado.
En su inconsciente profundo está dominado por la “codicia”:
“Más, necesito aún más”.
Cuando estamos en presencia de un oral se puede percibir fácilmente una energía muy pesada, pegajosa y absorbente.
En sus interrelaciones con los demás suele recurrir a tres métodos de defensa que le ayudan a extraer energía de los otros para sobrevivir y sentirse llenos y alimentados.
El primer método con el que se alimenta el individuo con la herida de abandono se denomina “la negación verbal”.
Es la forma de decir «no» o de negar algo, usualmente con palabras como «no», «nunca», «tampoco», «nada».
Recurre a este método para mantener vivo el intercambio verbal con su interlocutor.
En segundo lugar está el método conocido como la “succión oral”.
Se trata de la típica verborrea insustancial y agotadora en la que se habla por hablar, pero que el oral o abandonado se vale para extraer energía aprovechándose de la atención que se le presta.
En estos casos recurre al tono de voz monótono y bajito.
Al mismo tiempo, también se puede percibir como con sus ojos «aspiradora» miran fijamente a su interlocutor.
De esta forma, absorben la mayor cantidad de energía posible a través de la mirada.
El tercer método al que recurre la persona con herida de abandono son los denominados “dardos verbales” en forma de comentarios agudos, sarcásticos o punzantes que emplea para llamar la atención.
No para herir y provocar al otro como hace el individuo con la herida de humillación.
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