
El dedo meñique del pie está vinculado con el “territorio”, en relación con mi madre o con mis colaterales.
Es el encargado de examinar el territorio y de buscar el equilibrio.
Todo lo que consideramos que es “nuestro”, es territorio. Puede ser nuestra casa, pareja, hijos, familia, trabajo, habitación, etc.
El dedo meñique del pie se puede afectar si siento que estoy perdiendo mi territorio o tengo riesgo de perderlo.
“Compartir mi habitación es incómodo”,
“Me quieren quitar mi casa”,
“No quiero compartir mi espacio”.
Asimismo, puedo tener dolencias en el dedo meñique si me siento culpable por no haber cuidado lo suficiente mi territorio o porque me falta valor para defenderlo o porque no lo disfruto, etc.
Si no me gusta hablar en público o defender mis ideas, si soy inestable o me siento vulnerable, mi dedo pequeño se esconderá bajo el dedo meñique del pie.
Cuanto más me sienta capaz de defender mi territorio, más recto y firme será mi dedo pequeño.
Por lo tanto, las emociones que experimentamos a diario y las conexiones que establecemos con los demás influirán en la salud y la fuerza de nuestros dedos.