El nervio vago, el hilo secreto que conecta tu cerebro con tu calma
En lo profundo de tu cuerpo existe un cable maestro, invisible pero poderoso, que recorre desde tu cerebro hasta tus órganos más vitales.
Se llama nervio vago, y aunque su nombre pueda sonar extraño, su impacto en tu bienestar es inmenso.
Este nervio —el décimo de los pares craneales— es como una autopista de doble vía entre tu mente y tu cuerpo.
Regula el ritmo cardíaco, la digestión, la respiración, la inflamación, e incluso participa en procesos tan delicados como la deglución, el habla o el vómito.
Es el mensajero del sistema parasimpático, esa parte del sistema nervioso que nos ayuda a relajarnos, sanar y restaurarnos.
Cuando el nervio vago está activo, tu cuerpo entra en “modo calma”.
Baja la presión arterial, se regula el azúcar en sangre, mejora la digestión, y tu cerebro se siente seguro.
Por eso, activarlo es como enviarle una señal a todo tu cuerpo de que está a salvo.
Y lo mejor es que puedes estimular el nervio vago de forma natural, solo con pequeñas acciones conscientes:
– Respirar profundo y lento, dejando que el abdomen se infle y se desinfle como una ola tranquila.
– Tararear, cantar, rezar en voz baja, hacer gárgaras, las vibraciones que recorren tu garganta despiertan al vago.
– Salpicar agua fría en el rostro o aplicar una toalla fresca en el cuello.
– Poner la mano izquierda sobre el cuello tocando el comienzo de la columna (cervicales) y la mano derecha sobre la frente. Podemos pronunciar al mismo tiempo el mantra OM.
– Mejorar la postura recta (alinea tu cabeza con tu pecho y con tu columna).
– Colocando la lengua sobre el paladar blando pronunciar la sílaba HUM
– Girar la lengua tocando todo el exterior de los dientes y los cachetes, como si quisieras conocer el estado de cada diente, primero hacia un lado y después hacia el otro.
Hay que empezar a hacerlo suave porque es posible que sintamos dolor por la tensión muscular acumulada.
– Meditar, agradecer, caminar despacio, acariciar a alguien que amas.
– Masajear con suavidad detrás de tus orejas o en el lateral del cuello. Se ha demostrado que los masajes en los pies (reflexología) aumentan la modulación vagal y la variabilidad de la frecuencia cardiaca.
– Y, sobre todo, conectar con calma y seguridad, con otros y contigo mismo.
Activar el nervio vago es un acto de amor propio, no se ve, pero se siente. Es una forma de decirle a tu cuerpo: “estás a salvo”. Y cuando tu cuerpo lo cree, empieza a sanar.
La estimulación del nervio vago es un mecanismo que mejora la calidad de vida.
Es como un despertar. Esa estimulación hace que la persona se sienta mejor, que esté receptiva.
Mejora el ánimo y se despierta la motivación para generar cambios.
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Imagen: confortmassage.com