LA SEXUALIDAD EN LA HERIDA DE HUMILLACIÓN

La sensación de insatisfacción en la que vive el individuo con herida de humillación no le permite disfrutar de una actividad sexual placentera.

La vida no está hecha para el placer y el gozo.

Muchas veces, desde la adolescencia ha recibido una información deformada, sucia, pecaminosa, desagradable acerca de la sexualidad que le impide vivirla de manera natural debido a la vergüenza que siente.

Puede haberse sentido humillado por alguno de sus padres o por ambos.

Por ejemplo cuando aparece la primera regla en la mujer o cuando ha sido sorprendido masturbándose.

Esto ha hecho que ahora sienta culpabilidad y vergüenza con respecto a la actividad sexual.

Por otra parte, el miedo a abandonarse, entregarse a otra persona, no le permite tener relaciones sexuales profundas y prolongadas, sino que, por el contrario, mantiene contactos cortos y fugaces.

Tanto la mujer como el hombre con herida de humillación suelen ser demasiado tímidos en relación al sexo.

El hecho de tener que desnudarse por primera vez ante otra persona les supone un gran esfuerzo, en gran parte por el rechazo que sienten hacia su propio cuerpo.

A menudo, los hombres pueden sufrir cierto grado de impotencia, propio de esta personalidad, y padecer eyaculación precoz debido a la castración emocional a la que ha sido sometido.

La mujer es probable que no tenga orgasmos y piense que su sexualidad no es limpia. Tiene riesgo de padecer frigidez.

Puede haber un fuerte interés por la pornografía.

Como conciben el sexo como algo «sucio», a veces se comportan de esa manera en la práctica.

Las personas con estructura masoquista-activa o herida de humillación pueden disponer de una mayor actividad sexual, pero más que otra cosa para poder liberar la tensión acumulada en su interior.

Es una manera para poder saciar el sentimiento de dominación y de venganza.

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